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Nuestro Blog

Valor y Poder del Buen Ejemplo
Pocas cosas en este mundo son tan valiosas que un buen ejemplo Cristiano, es la sal y luz del mundo. Esto aplica a quienes están en eminencia, esto es, cabezas de familia, maestros, directores, administradores, pastores, diáconos, o líderes en general.Leer Mas

Instrumentos Musicales (II)
Hermanos de esta Congregación y de otras tantas se han hecho la pregunta de qué si deben alabar a Dios con instrumentos o sin ellos. Muchos usan el piano, pero éste fue inventado hace poco, los apóstoles no tuvieron piano, y muchos menos David; otros en cambio han optado por cantar sin ellos, y otros usan variedad de instrumentos.Leer Mas

Amargura
Categorías Bíblicas Para Manejar La Amargura.Leer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Las Coronas Cristianas

Descripción:

Expositor: Ramón Peña

Sermón: Una exhortación a la paciencia

Descripción:

Expositor: Amiris Beato

Sermón: Rogando a Dios por la Iglesia en el año 2022

Descripción:

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Meditación del 24 de enero

Texto: “Vino a el un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, se limpio” (Marcos 1:40).


Todos sabemos que la lepra es una enfermedad de la piel, pero para el judío no era solo así, sino que la lepra era signo de inmundicia cuando era encontrada en alguien, en tales casos el enfermo no era enviado a los médicos, sino que se ponía bajo la inspección del sacerdote, el asunto tenía una connotación religiosa (Lev.13:2-3).


La lepra era como un tipo de la enfermedad del alma, el pecado, pues el individuo era declarado inmundo, y entre ellos fue considerada como indicativo del disgusto particular de Dios sobre la persona que cayera. Dios mismo castigaba con lepra y el mismo perdonaba o limpiaba: "Cuando la nube se apartó de encima del tabernáculo, he aquí que María quedó leprosa, blanca como la nieve. Aarón se volvió hacia María, y he aquí que estaba leprosa" (Nm.12:10). La honra de limpiar la lepra estaba reservada para Cristo, nuestro Gran Sumo sacerdote; y este hombre leproso tomó el camino correcto, ir al Señor buscando la curación, pues Cristo es el Único que puede limpiarnos de la inmundicia del pecado. Debemos ver nuestra lepra para acercarnos, cuando vemos nuestra lepra espiritual estamos empezando a ser humildes.

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