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Oración

Nuestro Blog

Sobre la Bondad de nuestro Dios
Las Santas Escrituras revelan que “Dios es bueno”, y esto debe ser entendido no sólo que en Su esencia El es único, supremo y perfectamente bueno; sino también, que en Sí mismo el Señor es beneficioso a todas las criaturas, lo que en otro lugar se denomina Su benignidad, o el bien comunicado de Sí mismo: “Ninguno es bueno, sino sólo uno, Dios” (Mar.10:18). En resumen, la bondad divina es: El beneficio que comunica a las criaturas. Leer Mas

¿Soy Evangélico o Soy Legalista?
Los herbívoros comen hierbas; los carnívoros, carne; los Evangélicos comen evangelio y los Legalistas comen leyes o reglas religiosas. Hay, pues, una gran diferencia en la lucha espiritual contra el pecado entre el Evangélico y el Legalista. Dicho de otra manera, que uno y otro difieren en los principios espirituales de donde proceden.Leer Mas

La Cremación del Cuerpo
Este tema sobre la quema del cadáver humano está cobrando presencia en la mente del público; nos referimos a la sustitución de la quema por el entierro; cubrir el cuerpo muerto con fuego, en lugar de tierra. La reducción de las cenizas a las cenizas, en lugar de polvo al polvo. Leer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El Costo del Discipulado

Descripción:

Expositor: Oscar Arocha

Sermón: Cristo: Nuestro Sustituto

Descripción:

Expositor: Oscar Arocha

Sermón: La Oración Triunfante

Descripción:

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Meditacion del 25 de Febrero

Texto: “Y reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel hijo de Cenaz. Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová fortaleció a Eglón rey de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los ojos de Jehová” (Jueces 3:11-12).

 
La vida de Otoniel, su buen testimonio y la paz de Israel terminaron juntas. Cuan poderosa puede ser la presencia de un buen hombre en la Iglesia o en la nación. Congregaciones y este país necesitan desesperadamente de buenos hombres. Por uno sólo puede ser traído el bien a muchos. Leamos de nuevo: “Y reposó la tierra cuarenta años”. El gran valor de estos buenos hombres será apreciado cuando desaparezcan. Se cumpliría lo que dice el refrán: Nadie sabe el valor de su caballo, hasta que lo pierde. Estos hombres son como robles o columnas, que si los saca de su lugar el techo se arruina, la protección se va.

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