Texto: “Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido en
Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales” (Efesios 1:3).
Las misericordias de este,
mundo son temporales, duran por un tiempo, pero luego se pierden, pero las
celestiales son para siempre, las posesiones en el cielo no se pierden, y entre
estas la principal es nuestra elección. Las aguas son más dulce y frescas en la
fuente, y las bendiciones del Creyente son allá arriba. El entendimiento nos
fue dado para pensar de Dios y conocerle, de manera semejante, la lengua es
para hablar bien de Dios y alabarle. Es cierto que las acciones de gracias en
nada le benefician, pero el asunto aquí no es por beneficio, sino que es Su
voluntad que lo hagamos porque El se agrada en ello. Cuando le damos gracias
reconocemos lo que ha hecho por nosotros y por otros, y como nos está
beneficiando continuamente, entonces hay que hacerlo siempre.






