Texto: "Entonces
Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Vé y lávate
siete veces en el Jordán, y tu carne se restaurara, y serás limpio" (2 Reyes
5:10).
La sencilla dirección que Eliseo le dio por medio del mensajero, encierra una
gran verdad: Que cuando Dios hace un favor lo hace completo, no sólo para sanar
la lepra de Naamán, sino también le modificó su mente
mundana, lo humilló para salvarlo.
Eliseo le dio una simple dirección con su correspondiente promesa, y sin
ninguna formalidad. Nótense que ni siquiera salió a la puerta para recibirle,
sino que le mandó un mensajero. El propósito de la dirección no fue tanto como
un medio de cura, sino más bien como un signo de curación y una prueba de su
obediencia; porque el baño frío pudiera ser dañino para los que tienen lepra,
pero hay una enseñanza en esto, y es: Los que esperan ser ayudados por Dios,
deben hacer lo que El les mande.






