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Nuestro Blog

La Palabra Perdida
Una Introducción Histórica A La Doctrina De Las EscriturasLeer Mas

Una Imaginación Engañosa
Hay asuntos que realmente uno sabe, y otros que se lo imagina, o no lo sabe como debiera. Hay conocimiento en lo cual se empieza bien, y luego la imaginación lo echa a perder. La experiencia religiosa de no pocos Creyentes reconoce, que a pesar de que la imaginación es un instrumento de ayuda a la mente, a menudo engaña.Leer Mas

Señal Moral de los Tiempos
Todo ser humano con buena conciencia se esforzará, tanto como le sea posible, en conocer los signos morales de su propio tiempo.Leer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Amemos de hecho, no solo de palabras

Descripción:

Expositor: Ramón Peña

Sermón: Un consuelo eficaz, sólo en Cristo

Descripción:

Expositor: Amiris Beato

Sermón: Dios está obrando para tu salvación, aunque no lo veas

Descripción:

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Meditación del 10 de Agosto

Texto: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y el conmigo" (Apocalispsis 3:20).


Para meditar sobre este verso consideremos la Majestad de Cristo el cual es Dios sobre todas las cosas. Todo el universo es como un grano de polvo delante de El, y los hombres son como nada. Todo poder en los cielos y en la tierra es suyo, y la gloria que tiene esta lejos de poder ser expresada. "Los cielos de los cielos no pueden contener su grandeza." Además que El es infinita mente feliz y glorioso; si el hombre no hubiese sido nunca creado, con todo y eso su gloria  y toda suficiencia no es afectada; no tiene necesidad de nada ni de nadie.

  
El hombre lo más que puede hacer con referencia a Dios es conocerle, pero  en el conocimiento de un ser nosotros no afectamos en nada a ese ser, con conocer algo no añadimos ni quitamos  nada , lo más que podemos hacer es tomar noticia de El. El sol no disminuye ni aumenta su lustre porque le miremos. Si pudiera decirse que Dios necesitase de algo, su necesidad es hacer al hombre feliz, salvarlo del pecado y de la condenación eterna en el infierno, en nuestro texto se aprecia el deseo ferviente que expresa Cristo por ser compasivo para los hombres.

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