Texto: “Deléitate
asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos
37:4).
Este salmo es muy apropiado a nuestra presente peregrinación, o a las
circunstancias por las que atraviesa la Iglesia de Cristo, el bienestar que se
ven en los impíos agobia a los Creyentes, y los inclina a la impaciencia y al
deseo de correr con los incrédulos en su desenfreno con apariencia de
felicidad. Óigalo: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas
envidia de los que hacen iniquidad… Guarda silencio ante Jehová, y espera en
él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que
hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna
a hacer lo malo… Los impíos desenvainan espada y entesan
su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto
proceder” (v1,7-8,14).





