Texto: "Jesurun se engordó y dio coces. (Te
hiciste gordo, grueso y rollizo.) Y abandonó al Dios que lo hizo; desdeñó a la
Roca de su salvación" (Deuteronomio 32:15).
Se necesita sabiduría
celestial para que la prosperidad material no destruya el alma de un individuo;
pues si el progreso económico es poseído por un hombre cuyo corazón sea necio,
dice aquí la sentencia divina, que ciertamente lo arruinara. Para ganar
ventajas contra el mal de la prosperidad material, empléalas en la gloria de Dios
y el bien de otros.
Es corriente en la sociedad demandar a los ricos aportar mayor participación en
resolver los males de los pobres, los que mas tienen pagan mayor cantidad de impuestos;
entonces los beneficios aumentan la obligación para con los demás. Asi las personas en dignidad deben gobernar con ese bendito
fin, que la sabiduría, el poder, la santidad, la justicia y la misericordia de
Dios sea manifestada en las diferentes administraciones que El les ha dado.






