Texto: “Y
reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel hijo
de Cenaz. Volvieron los hijos de Israel a hacer lo
malo ante los ojos de Jehová; y Jehová fortaleció a Eglón
rey de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo
malo ante los ojos de Jehová” (Jueces 3:11-12).
La vida de Otoniel, su buen testimonio y la paz de
Israel terminaron juntas. Cuan poderosa puede ser la presencia de un buen
hombre en la Iglesia o en la nación. Congregaciones y este país necesitan
desesperadamente de buenos hombres. Por uno sólo puede ser traído el bien a
muchos. Leamos de nuevo: “Y reposó la tierra cuarenta años”. El gran valor de
estos buenos hombres será apreciado cuando desaparezcan. Se cumpliría lo que
dice el refrán: Nadie sabe el valor de su caballo, hasta que lo pierde. Estos
hombres son como robles o columnas, que si los saca de su lugar el techo se
arruina, la protección se va.






