Texto:
“Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en
la tierra, Y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece
sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba,
luego espiga, después grano lleno en la espiga” (Marcos 4:26-27)
La obra del sembrador es dicha así: “Como cuando un hombre echa semilla en la
tierra” (v26). La semilla es la Palabra de Dios, las verdades del Evangelio, y
los corazones de aquellos quienes escuchan son el campo o suelo donde es
sembrada. Esta obra es hecha por los padres en el devocional
familiar con sus hijos, los predicadores en la Iglesia, los maestros de escuela
dominical, los hermanos cuando predican a un amigo o conocido. Estos labradores
pierden de vista la semilla tan pronto como cae en el oído del prójimo. La
hablaron, o la vieron y se ocultó de sus ojos.






