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Nuestro Blog

Cuidado con Pedir Mal
Santiago 4:3-5 - Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
El texto enseña que se puede orar incorrectamente. “Pedís mal”. Oras mal cuando lo que le pides a Dios es para gastar en tu deleites. El apóstol Santiago le llama adulterio. Nuestra traducción de la Biblia dice “Oh almas adúlteras”, pero en el original es una sola palabra, “adúlteras”. Y es femenino a propósito. La iglesia, los creyentes, son la esposa de Cristo según Efesios 5 y el pueblo de Dios es representada como su esposa en Ezequiel 16.Leer Mas

El Discernimiento
Las palabras de este Blog son para hacer una mirada breve sobre esa virtud espiritual, llamado también buen juicio o discernimiento, en orden que glorifique a Cristo y aprobar lo mejor para nuestras almas.Leer Mas

Jesús
Lo que el nombre "Jesús" nos revela sobre El Hijo de DiosLeer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Entre intención y entrega: el verdadero discipulado

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: De la gracia al sello

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El celo que destruye y la gracia que salva

Descripción:

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Meditacion del 21 de Abril

Texto: “Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (Juan 16:8).

La idea aquí es que Dios comunica una revelación de Sí mismo al Creyente, que lo satisface y lo deleita.  Cuando el deseo de un hombre está sintonizado sólo en Dios, lo que le llena es conocerle aun más. Note que la revelación divina en el corazón de todo buen hombre satisface el alma, llena el corazón, que basta o es suficiente. Y en otro lugar el profeta lo escribe así: “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová” (Ose.6:3). La declaración del profeta denota entusiasmo, o inicio deleitoso, o que la entrada al deleite inicia con una iluminación del cielo. La ausencia de luz perturba, impide ver la entrada a la fiesta, pero si el lugar está debidamente iluminado el corazón se alegra de lo cercano  de la fiesta, nótese: “conoceremos, y proseguiremos”; luz o conocer es previo al entusiasmo. Dicho de otro modo es, que cuando Dios comienza mostrar misericordia, seguirá, y nos meterá dentro de su habitación de deleite. Recordemos que nuestro personaje habitaba en época de oscuridad, y al ver la aparente felicidad de los impíos, sus sentimientos experimentaron: “Impaciencia… envidia… enojo… excitación hacer lo malo” (Sal.37).

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