Texto: “Si, pues, coméis o
bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis
tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Corintios 10:31).
Una manzana o un jugo, no tienen moralidad, pero en el uso que le demos
pudiéramos darle una moralidad dañina a uno o a otro, entonces hay que cuidar
el uso que hagamos de cualquier criatura. Lo mismo aplica con la música.
Debemos hacerlo todo para edificación, y ¿qué es edificar? Edificación es el
acto por lo cual uno promueve el crecimiento de otro en conocimiento,
sabiduría, piedad, santificación o felicidad cristiana. Una música sana será
dirigida por la gracia de Dios, y la gracia verdadera siempre promueve estos tres:
El amor a Dios, el dominio propio y el amor al prójimo. Un música de sana
teología, y bien cantada estimularía a la alabanza al Señor; o que el
prójimo me edificaría con su canto, sería el caso.






