Texto:
“Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la Gracia reine por
la justicia para vida eterna, por medio de Jesucristo nuestro Señor” (Romanos 5:21).
La Gracia es la reina, Dios la hizo para reinar, de modo que donde ella habite,
por necesidad gobierna, no acepta menos que eso. El amor es la evidencia más
segura de poseer la gracia salvífica: La Gracia
del amor. Este amor es la suma de toda Gracia y virtud, de modo que si
alguien tiene amor Cristiano, puede estar completamente seguro que la Gracia y
el poder de Dios mora en el, y para tal persona será obligado practicar la
santidad. Por la simple razón, de que la Gracia de Dios no es un mero concepto
mental como una idea o una palabra en el intelecto, sino que es un principio
espiritual activo que gobierna y dirige la vida de las personas que han nacido
de nuevo.







