
Texto: “No
deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no
sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mateo 7:6).
Estamos llamados a predicar el Evangelio a los pecadores, pero si se predica la
salvación una y otra vez a una persona, y ella no muestra interés alguno,
entonces debes ponerle buen juicio a tu amor por las almas perdidas, y ese
tiempo no lo malgaste, dedícalo a otras almas que sí quieren oír la palabra de
Dios. Un carácter afable y amoroso necesita conocimiento y buen juicio para
evitar que tal virtud degenere en sentimentalismo carnal. En toda obra
espiritual se necesita discernimiento. El amor y el conocimiento sin este
discernimiento pierden su valor. El amor de por sí tiene un gran valor, pero no
puede ser ciego, sino con conocimiento espiritual, y sobre todo con buen
juicio, tal es la idea.
La naturaleza del Discernimiento. Las Escrituras enseñan que hay fe falsa y fe
verdadera. La verdadera tiene un ojo capaz de ver las cosas invisibles. Y aquí
radica la importancia vital del discernimiento, ya que indica cuando la fe es
verdadera; no sólo ve lo invisible, sino que además distingue entre un objeto
espiritual bueno y otro que no lo es. No podemos decir que alguien tiene su
visión buena sino puede distinguir lo que dice ver. Así que, la fe expresa en
una sola palabra lo que el apóstol Pablo lo expresa en otro lugar, con dos:
conocimiento y discernimiento. ¿Qué es la fe? Un sentido de lo invisible o
espiritual. El conocimiento es la unión de la visión y el objeto. La vista se
pone en contacto con la pared, y conocemos que es una pared, y percibimos que
es un objeto duro, no blando. El conocimiento espiritual es la unión de los
ojos del alma con el objeto invisible del mundo espiritual. Con el discernimiento
se siente, se percibe, se distingue su cualidad, si es buena o mala.
El verdadero cristiano, el hombre o mujer que ha nacido de nuevo, o el que ha
sido regenerado, no sólo ve el Reino de Dios, sino que además distingue el
camino que lleva a la perdición del que lleva a la vida, desecha uno y escoge
el segundo, entra al Reino de Dios. En otras palabras, que el discernimiento
espiritual corona la fe verdadera. Entonces el discernimiento es: La facultad
espiritual de la mente regenerada que le capacita para sentir, entender,
percibir y juzgar los asuntos espirituales. Oremos a Dios que nos de
discernimiento para aprobar siempre, no solo lo bueno, sino lo mejor.
Amén.