Meditación Diaria

Meditacion del 5 de Marzo

Texto: Más Roboam, dejando el consejo que le dieron los ancianos, tomó consejo con los jóvenes que se habían criado con él, y que estaban a su servicio” (2 Crónicas 10:8).

 
Es un arte no sólo buscar el consejo, sino también saberlo buscar, pues podría uno encontrarlo y seguir actuando como si no se hubiese recibido. El hecho de que Roboam el hijo de Salomón consultara sus compañeros fue muestra de su debilidad para pensar y apropiarse de lo correcto, porque los ancianos de Israel le habían dado acertado consejo, sustentado por la sabiduría y  amor a su padre Salomón. Pudiera ser correcto consultar los jóvenes, y luego con los mayores, lo que no parece sabio es descender de las canas a los que todavía están con sus juguetes.
 La edad trae experiencia y sería una vergüenza que los años no traigan sabiduría. En cambio la juventud suele ser presurosa, soldada a su voluntad carnal, muy guiada por sus sentimientos, insolente, contraria a la razón y bien juicio, buena para ejecutar, pero no tanto para aconsejar. Como dice el refrán: La madera verde se dobla fácil, en cambio la añeja es constante y firme.

 

 
Ahora notemos el desacierto de los jóvenes: “Le contestaron: Así dirás al pueblo que te ha hablado diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, más tú disminuye nuestra carga. Así les dirás: Mi dedo más pequeño es más grueso que los lomos de mi padre” (v10). Sus palabras tenían veneno. Mientras el consejo de los ancianos fue racional y para tomar las cosas como son y no como uno quisiera que fuesen, o apegado a la realidad de las circunstancias, el de los jóvenes apelaba al orgullo o sentido de grandeza de Roboam, que hablara con terror al pueblo. El pueblo pidió rebaja de impuestos, y los jóvenes aconsejaron darle sangre, con un lenguaje áspero. Fue un consejo sangriento. Como quien dice: Yo no recibo presión de nadie; esto es ni de la razón, ni del buen juicio. El consejo no podía ser peor. ¿Quién podrá albergar esperanza de un gobernante que promete tiranía, y cuya boca habla cosas infladas? Meterle miedo al pueblo es la peor vía de cuidar la gobernabilidad. Si algo bueno han de hacer los gobernantes o cualquiera que se encuentra en posición de ejercer autoridad es, castigar los culpables, pero no empobrecer sus bolsillos.



Evitemos los enemigos de la sabiduría y el buen consejo. Esta virtud tiene dos grandes enemigos: La carnalidad y el orgullo. La desgracia vino sobre Roboam y su casa por oír el consejo de los jóvenes, el cual estaba envenenado con esos dos vicios: Carnalidad juvenil y arrogancia. Un hombre no puede ser sabio y adicto a los placeres de esta vida. Los presumidos tampoco pueden ser amigo del buen juicio, porque la humildad es el deleite del saber, oiga la prueba: “Dios encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera” (Sal.25:9).

 

Amén.

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