
Texto: “Y
sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vinculo
perfecto”
(Colosenses 3:14)
En los versos previos el
apóstol presiona los hermanos de Colosas a vestirse
de ropa divina como el medio de mantener la comunión y la unidad entre ellos. Se
manda y se espera que todo aquel que haya sido escogido por Dios debe exhibir
una conducta acorde con lo que profesa: Un santo de Cristo. Lo primero que
recibimos de Dios es su compasión, y Sus hijos deben manifestar lo mismo en sus
relaciones de unos con otros: “Por tanto, como escogidos de Dios, santos y
amados, vestíos de profunda compasión, de benignidad, de humildad, de
mansedumbre y de paciencia, soportándoos los unos a los otros y perdonándoos
los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el
Señor os perdonó, así también hacedlo vosotros” (v12-13); se trata de un deber,
no una espontaneidad natural, o que el Creyente ha de esforzarse a vestir su
carácter con estas gracias.
Un hombre vestido de blanco, un estetoscopio al cuello y calzado sus pies con
zapatos blanco es un medico. El uniforme blanco identifica la dignidad de ese
hombre como medico, el amor es lo que da dignidad de ser un elegido de Dios,
por eso dice el apóstol: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el
vinculo perfecto”; el amor es el uniforme de un verdadero Cristiano, y es la
Gracia que une la Iglesia de Dios. Esta unidad consiste de dos cosas: Ser de un
mismo parece y amor mutuo. Es la reina de las gracias cristianas.
El amor es la principal de todas las gracias. Ellos debían ponerse la ropa
interior y otras prendas de vestir sobre su carácter, y ahora les exhorta a
ponerse el amor sobre todas las demás, o que esta última es lo que coronaría su
vestuario como hombres y mujeres elegidos por Dios para ser coherederos con
Cristo, o que la dignidad como Cristianos estaría incompleta sin esta última. La
compasión, la benignidad, la humildad, la mansedumbre y al paciencia no pueden
vivir sin la sangre del amor divino. El amor mantiene y da perfección a las
demás Gracias. Todas las virtudes cristiana sin amor, serían como hermosas
flores sin perfume. Nadie niega que los colores de esas virtudes en sí mismo son bonitos y agradables, pero lo que hace un cuadro hermoso
no es la belleza de cada color, sino la armonía y proporción con que se
combinan, el amor Cristiano pone esa hermosa armonía en el carácter de un
hombre.
Amén.