
Texto: "Acuérdate de la palabra dada a tu
siervo, en la cual me has hecho esperar" (Salmos 119:49).
El salmista habla como si Dios se hubiese olvidado, algo que no puede ocurrir.
Hay una verdad encerrada aquí que nos anima, y es esta: Que el corazón de Dios
esta tan entusiasmado con Su pueblo que no se aguanta hasta que el regalo sea
recibido por Sus hijos, y por eso se lo anuncia antes de dar o hacer el bien
que tiene en Sus planes para Su pueblo, como si Su promesa fuese una radiación
de Su amor. Se agrada introducirnos en el ambiente del agradable olor de la
comida, antes que la comamos.
Cuando alguien promete algún bien, desde antes se hace deudor, pues estaría
empeñando su palabra. El creer o confiar en la palabra de fe es hacer al Señor
deudor nuestro por Gracia. En parte, esa es la hermosura del Evangelio, que Dios
se ha comprometido con los que creen en Su palabra: "No profanaré mi
pacto, ni cambiaré lo que ha salido de mis labios" (Sal.89:34); las
palabras que salen de la boca de Dios no tienen reversa ni segundos
pensamientos. Es en base a esta verdad que los Creyentes pueden pedir con
libertad y confianza sobre lo que El ha prometido. Sería un poderoso argumento
que puedas pedirle no más de lo que Dios ha prometido.
El verso dice: "Acuérdate de la palabra dada a tu siervo"; se deduce
que en esto acto de fe hay que estar apercibidos de una dilación entre el
tiempo de la promesa y cuando se recibe. Dios promete hacernos el bien, pero no
de inmediato. Es obligado señalar que este retraso no es por falta de ternura o
una restricción en hacernos el bien, no. Ni tampoco porque Dios no sepa cual es
el momento mas apropiado para ayudar a Su pueblo: "Jehová espera para
tener piedad de vosotros; por eso, se levanta para tener misericordia de
vosotros. Porque Jehová es un Dios de justicia, ¡bienaventurados son todos los
que esperan en el!" (Isa.30:18). Jamás pensemos que sea por
impotencia o falta de visión, nada de eso. El hace las cosas en el tiempo mas
apropiado y esto, en parte, por Su gloria: "Todo lo hizo hermoso en su
tiempo" (Ecle.3:11). El es el Único y sabio
Dios.
Surge una pregunta: ¿Por que Dios dilata lo que ha prometido y permite que en
el ínterin caigan adversidades y problemas sobre el Creyente? En Su
misericordia lo hace así para que durante ese tiempo seamos ejercitados en
diferentes gracias. En ocasiones será probada nuestra fe.
Veamos lo que es la fe: "La fe es la constancia de las cosas que se
esperan y la comprobación de los hechos que no se ven" (Hebr.11:1); nótese que esta Gracia tiene dos elementos
esenciales: Esperar y ver lo invisible. Entiéndase que nuestras peticiones al
Señor están vigorizadas por la sangre de la fe. Pedimos en fe, y la respuesta
vendrá con un fortalecimiento en la fe.
La fe es una dependencia en Dios sobre cosas fuera de nuestro alcance y visión.
Mas aun que en el camino de la fe, nos encontraremos con casos donde lo
esperado no sol esta fuera de nuestro alcance, sino que también parecerá
contradecir nuestra esperanza y que Dios parece alejar el bien de nuestro ojos.
Que en lugar de una respuesta adecuada a lo que pedimos vemos en cambio una
abierta negación, en tal caso la espera parece evaporarse. El caso clásico es
la mujer sirofenicia: "Entonces ella vino y se
postro delante de el diciéndole: ¡Señor, socórreme! El le respondió diciendo:
No es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos. Y ella dijo:
Si, Señor. Pero aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de
sus dueños. Entonces respondió Jesús y le dijo: ¡Oh
mujer, grande es tu fe! Sea hecho contigo como quieres. Y su hija fue sana
desde aquella hora" (Mat.15:25-28). Cundo Cristo hablo (v26), a la mujer
le fue peor que si El hubiese quedado en silencio, como si la palabra del Señor
aumentara su desespero. Luego ella por la fe trasformo la reprensión en un
beneficio (v27).
Hay ocasiones donde parece como si Dios no tomara en cuenta nuestro deseo, sino
que por el contrario parece arrastrarnos por el suelo. El caso de Job es bien
ilustrativo ya que en un momento parecía como si el patriarca estuviese siendo
tratado como un enemigo, pero reacciono y vio a Dios como su mejor amigo.
Si eres un Creyente, te mantendrás esperando, aun cuando Dios parezca olvidarse
de Su promesa. El beneficio de algunas promesas divinas cae como los primeros
mangos maduros del verano, del árbol a la boca, pero con otros hay que esperar.
Amen.