Meditación Diaria

Meditación del 28 de Agosto

Texto: "Porque la apariencia de este mundo se pasa"  (1 Corintios 7:29-30)

 
Nuestro tiempo aquí es breve, por esa razón es que debemos apremiar nuestro paso en el camino al cielo, al decir del apóstol a los Corintios.  Es ese sentir lo que nos hará indiferente hacia las cosas de este mundo, a desprendernos de lo material.


Cuando la idea de la muerte nace en la mente de un ser humano, no hay nada en esta tierra que pueda apagar esos pensamientos.  Ninguna invitación, por sublime que sea, ni noble compañía, ni deleites diversos en este mundo puede apagar los pensamientos de la realidad de la muerte, cuando tales pensamientos comienzan a crecer en el hombre.  Cuando la muerte empieza a cosquillear, nada de lo creado satisface.  Nada puede silenciar la sirena o la alarma de la muerte, ni el sueño puede apagar tales pensamientos.  Mientras el hombre camina por calles pequeñas en su camino al fin de la vida, nada lo perturba, pero cuando cae en el camino principal, en la recta final, hasta el sueño se le ausenta.  La idea de la mortalidad no se silencia, hace un gran ruido.
 

Texto: "Porque la apariencia de este mundo se pasa" (1 Corintios 7:29-30)


No debemos olvidar nuestra última morada, toda habitación sobre esta tierra es momentánea, por lo que es obligado prestar la debida atención, con seriedad, al hogar permanente, toda compañía será dejada atrás para ese día.  Los pensamientos acerca de la seguridad de la muerte traen un beneficio doble. Por un lado nos previenen de hacer el mal y por el otro nos conducen a obtener el bien. El pensamiento constante acerca de la muerte produce un temor que la conciencia se sensibiliza, el corazón se ablanda de tal modo que nos amarra a la buena conducta, el hombre en ese estado quiere salir de este mundo no teniendo deudas pendientes y esto lo guía al buen hacer.

   
Cuando no hay sentido de la muerte la mente se endurece de tal modo que al hombre creerse que no va a morir, comete hechos malos pensando que podrá salirse con la suya.  Ellos niegan toda regla y no respetan las leyes, pero cuando el sentido del fin se acerca se hacen esfuerzos por hacer el bien, por ganar lo que no había hecho antes "Ya se lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas" (Luc. 16:4), nótese como la idea de muerte le hizo cambiar de conducta.  Igual hizo Job, a quien la idea de tener que dar cuenta a Dios como juez modero sus hechos: "¿Que haría yo cuando Dios se levantase?" (Job 31:13-14).

 
La idea de mortalidad cuando el hombre la ve lejos lo pervierte, lo contamina, la parábola de los talentos lo enseña así "A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos" (Mat.25:15).  Conocí un hombre perverso y degenerado en extremo, a quien una mortal enfermedad (SIDA) lo obligo a buscar refugio seguro en Cristo.  Los pensamientos de muerte eran tan fuertes en aquel mortal, que lo hizo recluirse totalmente y abandonó por completo sus antiguas y malas compañías.


Cuando la idea de la muerte esta ausente los hombres se comportan como las prostitutas o malas mujeres, quienes se alborotan al sentirse que el marido no esta.  Salomón dice así de las malas mujeres "Porque el marido no esta en casa; se ha ido a un largo viaje."  (Pro. 7:19).  Así como la presencia del marido previene a estas malas mujeres de la infidelidad.  Los pensamientos de la muerte nos libran del peligro de la muerte, pues tales ideas hacen poner guarda al corazón, tales ideas de mortalidad producen ternura en el alma.

 
Pero los pensamientos de mortalidad, no solo nos previenen del mal, sino también que nos estimulan hacer el bien.  ¿Como lo hacen?  Ellos hacen al hombre cuidadoso de su deber.  Un empleado que este bajo observación de su patrón laborara con esmero; en el camino de la fe los hace industriosos de su vocación, se cuida de lo que hace "Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias" (2 Co. 5:11).  Pablo dice: siendo Apóstol, me esmero en mí deber de apóstol.  Tales fueron sus palabras, persuadido de la cercanía de la muerte, quiero que ella me encuentre en mi debido lugar, tranquilo en mi casa, confiando en Dios.

 
Además los empuja a ser cuidadosos de su oficio, deber o vocación, esto hace a los hombres ser mas útiles a los demás.  Los hace mas celosos de su propio oficio "Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación" (2 Pe. 1:13), Pedro se esfuerza  en recordarles aquellas cosas que ellos habían aprendido.  Por esta razón también la predicación del Evangelio, casi siempre va acompañada del temor a la muerte.


Por otro lado, los pensamientos de mortalidad harán a un hombre paciente en medio de todas las duras adversidades que se le presenten, tales ideas nos preservan del desespero, mas aun  se acrecienta la gentileza: "Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres.  El Señor esta cerca".  (Fil.4:5).  Tales asuntos nos mantienen quieto ante la provocación, y los aquietara en el desconsuelo.

 
También si un hombre sabe que va a morir, el trata de poner todo en orden antes de su partida, es como si sabe que va a recibir invitados, el se prepara primero y luego se sienta a esperar la llegada del invitado. De modo que es buena cosa tener la mente pensando a menudo sobre en la seguridad de la muerte, pues nos ablanda el corazón, aumenta la fe y nos estimula hacer el bien con gentileza y evitar el mal ante la idea de ser juzgados.

 

Amen.

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