Meditación Diaria

Meditacion del 14 de Abril

Texto: “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.” (Marcos 16:1-2).


Si fijamos nuestros ojos en el ambiente, notaremos que cada cosa allí tuvo su propio miedo. El lugar: Un sepulcro, solitario, algo que por lo cual sentimos aborrecimiento, nos produce repulsa la idea de muerte y putrefacción. El tiempo: de noche, quizás la luna le dejó alguna penumbra. El propósito: Visitar un cuerpo muerto. El amor venció fácilmente esos obstáculos. Ellas le servían durante su ministración terrenal; le siguieron en sus sufrimientos cuando los discípulos le abandonaron; lloraron cuando fue maltratado y colgado; vieron a José de Arimatea cuando lo sepultó, vino la noche y la preparación y se marcharon a sus casas, pero tan pronto como vislumbraron el día, volvieron y he aquí, pagando el último tributo de su deber.

 

 

No cabe la menor duda, que el amor es aun más fuerte que la muerte. Es aquí donde se acentúa nuestra profunda culpa de infidelidad, pues preguntamos: ¿Por qué no imitamos el amor que Jesús tiene por nosotros? “Los amó hasta el fin” (Jun.13:1). Porque aun cuando ya no seamos carne, ni nuestras almas estén con el cuerpo, El cuida aun nuestro polvo, y lo resucitará en el día final.


Recordemos que ellas vieron cuando José y Nicodemo bajaron del madero el cuerpo muerto de Jesús, lo lavaron, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas (Luc.23:55); aun así volvieron a la tumba como si entendieron que algo faltó por hacer. No tuvieron el trabajo anterior, ni los peligros ni la actitud de los gobernantes como excusas para no volver, sino que volvieron. A ellas les pareció que en el sepulcro faltaba el toque de su perfume. Esto se llama el poder del corazón que ama. Otros habían servido a Jesús, pero ellas entendieron que tenían algo más que hacer. Como el amor de madre, que habiéndole el padre informado que el niño dormía tranquilamente, que le había pasado la fiebre, no obstante ella se levanta, le unta su bálsamo, agrega cuidado y confirma. Eso es amor.

 

Amén

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