
Texto: "Ten misericordia de mi, oh
Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque
mis huesos se estremecen. Mi alma
también esta muy turbada" (Salmos 6:2).
La
debilidad es una de las razones que mueve la Gracia de Cristo, y que hace que
el Señor derrame de Su bondad para con Sus hijos; el texto citado habla de una
debilidad externa, una enfermedad, cuanto más será Dios compasivo hacia una
debilidad de la fe, lo cual glorifica mucho Su poder.
Es evidente, pues, que se trata de una debilidad mayor, del alma de uno de Sus
hijos, quien clama por ayuda para amar mas al Creador y crecer en tener un
interés mas fuerte por su Salvador y el bien de Su reino. Pero aun cuando tu fe
sea muy débil, si es verdadera, debes recordar que tu
tienes un gran interés y porción en Cristo como lo tiene el fuerte, a ti se te
ha imputado la misma justicia de Cristo como a los otros, ellos no tienen ni
mas ni menos que tu. Lo que si puede ocurrir es que al recoger el Mana
celestial tu hayas recogido menos para tu santificación.
Mira
conmigo este pasaje: "Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de ello
cada uno según lo que necesite para comer: un gomer
por persona. Cada uno recogerá según el número de las personas que están en su
tienda. Así lo hicieron los hijos de Israel. Unos recogieron mas,
y otros menos. Lo midieron por gomer; y al que
recogió mucho no le sobro, y al que recogió poco no le falto. Cada uno recogió
según lo que necesitaba para comer" (Ex.16:16-18); nótese, que cuando Dios
los alimentaba con el mana les daba según el comer de cada hombre, cada uno de
ellos podía comer tanto como pudiera seguir comiendo, es decir que el Señor no
les reducía la porción, y si alguien no comía lo suficiente ya no era por causa
de Dios, sino que esta persona no deseaba o no podía comer mas, pero los que
querían y podían hacerlo, eran era mas fortalecidos. Traducido al plano
espiritual es que el fuerte en la Gracia tiene disponible la misma porción de
comida espiritual que el débil en cuanto a lo dado por Cristo, ambos han
recibido completa la justicia de El que es una sola, o que todos los Creyentes
en Cristo tienen el mismo mana espiritual.
Por otro lado, y abundando sobre lo mismo, tengo para decirte que la profecía
nos revela que el Evangelio fue diseñado para los débiles: "El Espíritu
del Señor Jehová esta sobre mi, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado para
anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los quebrantados de corazón,
para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la
cárcel, para proclamar el año de la buena voluntad de Jehová y el día de la
venganza de nuestro Dios, para consolar a todos los que están de duelo, para
proveer a favor de los que están de duelo por Sión y
para darles diadema en lugar de ceniza, aceite de regocijo en lugar de luto y
manto de alabanza en lugar de espíritu desalentado. Ellos serán llamados robles
de justicia, plantío de Jehová, para manifestar su gloria" (Is.61:2).
Y si miramos el NT será posible ser claramente persuadidos que la lluvia
copiosa de las promesas de bendiciones es sobre los débiles:
"Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de
los cielos ..." (Mt.5:3-12); no dice allí que la
bendición sea para los fuertes en Gracia, sino para los pobres y débiles; esto
no significa, que no haya bendiciones para los fuertes, claro que las hay, ya
la están disfrutando, el árbol fuerte y sembrado junto a corrientes de aguas no
necesita tanto la lluvia abundante, que el árbol débil y sediento, el principio
de la Gracia celestial opera así, mira este mismo principio de compasión a los
débiles en este texto: "Os digo que así habrá mas gozo en el cielo por un
pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de
arrepentimiento" (Lc.15:7). Las
bendiciones no son para los fuertes en la Gracia, ni para los que tienen total seguridad
de su condición eterna, sino a los débiles y quebrantados, es allí el centro de
Su divino oficio, el levantar a los caídos, salvarlos. Alguno pudiera decir que
su propia debilidad esta mezclada con el pecado, de tal modo que la llama de lo
divino que hay en mi esta humeando, al borde de apagarse, le falta fuego; y a
tu inquietud traemos la divina respuesta: "La caña cascada no
quebrara, y el pabilo que humea no apagara, hasta que saque a victoria el
juicio" (Mt.12:20); el texto habla de victoria,
y eso debe ser entendido que Cristo luchara con fuerza y violencia hasta
obtener el fin de nuestra fe, la salvación final. Cristo forzara la victoria
contra toda oposición, de manera que Cristo da la promesa y lucha con denuedo
por ella.
Además de esto, nuestra propia experiencia revela la seguridad del favor de
Dios hacia los débiles; pues, para nadie es un secreto que los padres son mas
tiernos, cariñosos y ayudadores con los hijos débiles que con los hijos
fuertes. Los papas no besan a los hijos ya crecidos, pero cargan en sus brazos,
acarician y besan mucho a los bebes. Y la parábola del hijo prodigo es la
ilustración escritural que corresponde a este caso, nótese:
"Se levanto y fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre le vio
y tuvo compasión. Corrió y se echo sobre su cuello, y le beso. El hijo le dijo:
Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu
hijo. Pero su padre dijo a sus siervos: Sacad de inmediato el mejor vestido y
vestidle, y poned un anillo en su mano y calzado en sus pies. Traed el ternero
engordado y matadlo. Comamos y regocijémonos, porque este mi hijo estaba muerto
y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado. Y comenzaron a
regocijarse" (Luc.15:20-24); el padre se le echo
al cuello cuando le vio, y como derramo su amor hacia a aquel que le había
tenido como muerto, y un muerto es la situación extrema de debilidad.
El amor mas fuerte de Dios es con los niños de Cristo, como esta escrito: "Los
enfermos (los débiles) necesitan de medico, no los sanos." La misericordia condescendiente es grande y
dulce, y es precisamente la que Dios expresa hacia nosotros los débiles, y lo
hace por medio de nuestro amoroso y compasivo Sumo Sacerdote Cristo - Jesús.
Amén