
Texto:"Ahora voy al que me envió. Me voy al Padre,
y no me veréis mas" (Juan 16:5,10)
La fe presenta las cosa futuras como si estuviesen presentes, y en este sentido
los Creyentes entran al cielo antes de su tiempo.
Una de las razones para Su ausencia es probarlo al mundo. Cuando Jesús vino a
los judíos se cubrió de humildad para cubrir el brillo de Su gloria y majestad,
lo cual fue una prueba: "A lo suyo vino, pero los suyos no le
recibieron" (Jun.1:11).
Para probar la obediencia de los hombres es necesario algún velo.
Si se hubiese presentado con todo esplendor, entonces no habría prueba;
pero velado, y Su ministerio hecho por medio de hombres y traído en una
manera espiritual, entonces si seriamos probados. Si todos le hubiesen visto en
gloria, entonces la impiedad del mundo no seria descubierta ni la fe de los
Creyentes seria ejercitada. Que sea así es precisamente la alabanza del
Cristianismo: "Porque andamos por fe, no por vista" (2Co.5:7). Ellos
no ven a Cristo, porque esta ausente, no obstante ellos le creen, le aman y sus
corazones siguen tras El: "A el le amáis, sin haberle visto. En el
creéis; y aunque no lo veáis ahora, creyendo en el os
alegráis con gozo inefable y glorioso" (1Ped.1:8); la fe tiene ojos
de águilas, o que puede mirar a trabes de las nubes. Esta es la prueba
del Cristiano, cuando ellos pueden creer y gozarse en
Cristo, como si ellos le hubiesen visto con sus ojos y oído con sus
oídos. La fe les da suficiente visión y corazón para
amarle.
Si Jesús habría continuado con Su cuerpo santo y de debilidad,
tal como estuvo en esta tierra, entonces los hombres impíos
habrían seguido abusando de El, maltratándole e
injuriándole; por eso, después de la resurrección solo se
manifestó a Sus discípulos, a unos pocos escogidos y así
partió al cielo para no ser visto nunca mas, sino hasta que venga al
juicio final con gloria y poder, como El mismo dijo: "Porque os digo que
desde ahora no me veréis mas hasta que digáis: ¡Bendito el
que viene en el nombre del Señor!" (Mat.23:39). Esta ausencia corporal
prueba al mundo.
Pero es también de consuelo y seguridad al Creyente. Eso dijo a los
discípulos: "No os dejare huérfanos; volveré a
vosotros" (Jun.14:18); no los dejare sin guía, confort o seguridad,
esto siempre lo tendremos de El. Y esta promesa no solo fue a los
apóstoles, sino que también alcanza a todos los Creyentes,
habrá la presencia constante de Cristo en Su Iglesia.
A los apóstoles y sus sucesores: "He aquí, yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat.28:20); no importa
el lugar o la ocasión donde la providencia nos ponga, tenemos la plena
certeza de que el Señor Jesús estará con nosotros, o que
Su asistencia y bendición no nos faltara, como si estuviese con uno.
También es cierto para los ministros, si ellos son diligentes en mejorar
sus interés en El, entonces podrán tener los mismos privilegios
que tuvieron los apóstoles. Esto es extensivo a todos los Creyentes:
"Porque donde dos o tres están congregados en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos" (Mat.18:20).; en
cualquier lugar donde nos reunamos con el fin de hacer obras de la verdadera
religión, Cristo estará allí, y en este sentido El nunca
se aparta del Creyente. Pero esta presencia espiritual no seria hecha mientras
no se hiciera su ausencia corporal, o que eso, entre otras cosas, hizo lugar
para Su influencia universal.
Sobre la tierra Su carne escondió Su gloria, y ahora en los cielos sigue
como escondido, y en parte se manifiesta por medio de Su pueblo escogido. De
manera, pues, que se hizo necesario que partiera, porque esta ausencia prueba
el mundo, y es un medio de consuelo y seguridad al Creyente.
Cristo es el Hijo de Dios por naturaleza, y nosotros hijos de Dios por Gracia,
y cuando morimos vamos al Padre, como El fue al seno de Dios. La misma
bienvenida que recibió cuando partió de nosotros, la
tendrán los Creyentes cuando partan, porque tal cual la Cabeza ellos no
dejan la vida, sino el mundo; como Lázaro quien fue uno de los nuestros:
"Murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno
de Abraham" (Luc.16:22).
Amen.