Meditación Diaria

Meditación del 17 de Septiembre

Texto: "José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitara" (Génesis 50:24).


Es muy corriente que la mayoría de los hombres, van a morir se resisten a la idea de la disolución y por lo general se engañan a ellos mismos con la vana esperanza de que pueden permanecer un tiempo mas en este mundo. En cambio José por causa de su fe no temió recibir la cita con la muerte, no se angustio con los síntomas de su próxima partida, ni se concentro en sus propios asuntos o pensamientos, sino en consolar a sus hermanos quienes iban a ser privados de su mejor amigo. Vio que la muerte estaba al doblar de la esquina y le saludó con un espíritu quieto, como si le dijese “bienvenida”. ¡Cuan hermoso es el poder la fe!

Texto: "José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitara" (Génesis 50:24)


Es una de las bendiciones que Dios concede a Sus hijos cuando ellos están cerca de salir de este mundo, el darles un sentido claro de que la muerte esta cerca y prepararlos a que lo reciban tranquilos y confiados: "José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitara". Cuan diligentes y confiados son los hijos de Dios para renovar la fe y ocuparse en consolar a otros. Su hablar fue un acto de amor y por eso fue recibido con tanta reverencia de parte de los que le habrían de sobrevivir. Sea, pues, nuestro empeño prepararnos para esos momentos. Más aun, que todas nuestras sobras deben ser una preparación para cuando nos toque morir, que podamos salir de este mundo honrando a Dios y consolándonos a nosotros mismos. ¿Hermano, esta listo tu discurso de despedida? Alguien pregunta: ¿Como saber si uno esta preparado? Si ante las pruebas tú puedes llamar a tu corazón las promesas de Dios, y cuando por propia experiencia puedas confirmar a otros la fidelidad de Dios. Nótense las palabras del patriarca: "José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; más Dios ciertamente os visitará".

 
Cuando los cerdos entran a un jardín no hacen distinción entre flores y arbustos, se comen tanto uno como los otros. La muerte es así, no distingue entre los mortales, mata a uno como a otros. Algunos de ustedes son muy jóvenes, pero otros no tanto, se dice de ellos como esta escrito: "De uno, y ese ya casi muerto" (Heb.11:12). Y como se sabe a ellos les falta ese ultimo combate, la cita con la muerte, y es un enemigo tan fuerte que una simple experiencia cristiana no es suficiente para poder hacer como hizo José antes de morir. Ser bautizado, asistir a los cultos hacer los devocionales, decir que uno es Cristiano, todas esas experiencias no son suficientes para dar buen testimonio en esa pelea, se necesita más que eso. He aquí lo necesario: "Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar firmes. Y sobre todo, armaos con el escudo de la fe, y también el casco de la salvación" (Efe.6:13-17).


Surge la pregunta: ¿Tienes tú puesto el escudo de la fe y el casco de la salvación? ¿En tus luchas espirituales, has usado tu estas armaduras de Dios? recuerda, que aunque hayas tenido muchas peleas, la lucha con la muerte es un combate que tu nunca has experimentado; quizás tenga cuarenta o mas años, pero este es un enemigo diferente.

  
Será, pues, tu sabiduría desarrollar una obra constante de la mortificación de la carne como preparación de este inevitable combate, y cuando se te presente la lucha, es nuestro ruego que la misericordia divina este contigo y capacite tu corazón hablar así:  

"Para mi el vivir es Cristo, y el morir es ganancia" (Fil.1:21).

 

Amen.

 

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