Meditación Diaria

Meditacion del 4 de Marzo

Texto: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación.” (Hebreos 5:8).

 
El maestro del Señor Jesús en Su ministerio terrenal fue la paciencia, la cual alimentó su experiencia, o que sintió la adversidad y agregó sentido espiritual a su fe y discernimiento. El corazón de Cristo fue un océano de amor por los hombres; no obstante le fue necesario aprender misericordia y compasión por nosotros en una manera experimental. Entonces la perfección o madurez espiritual no es posible sin la compañía del tiempo, o más específicamente de la experiencia, que los sentidos espirituales, no los corporales, maduren con el vivir Cristiano, y en particular con el sufrir por amor a la verdad, o el amor por el Evangelio, óigalo: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos… Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Heb. 2:10,18). Dios educaría Su Hijo en todas las facultades y lecciones de un ser humano, o que pasó por el camino del conocimiento experimental hasta la perfección. O que el conocimiento espiritual o discernimiento se perfecciona con la experiencia.

 

 
Los sentidos espirituales han de ser ejercitados para estar en capacidad de aprobar lo mejor y crecer en santificación de vida. El discernimiento no es un don, sino un arte espiritual, o que ser diestro en ello depende del ejercicio o práctica. Tal los médicos, pintores, etc. Su talento depende del conocimiento experimental, así mismo el Creyente maduro en la fe. Es algo que se practica, nótese: “Ejercítate para la piedad” (1Tim.4:7). Esto es, que consigas destreza tal como hacen los estudiantes con sus lecciones. Lo que se desea decir es, que para adquirir discernimiento como hombre o mujer Creyente es necesario que nuestros sentidos espirituales sean antes ejercitados.

 La destreza de un ebanista crece a medida que trabaja con cuidado la madera. Entre los ebanistas suele haber tres grados, el aprendiz, el ebanista y el maestro. Y tal escalafón  depende de la experiencia; de manera semejante en la vida Cristiana, de ahí la oración de Pablo: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento” (Fil.1:9). Comentando esta oración Thomas Goodwin dice: Que en el camino de la piedad seamos llevados a toda clase de pruebas de Gracia, y ver el cumplimiento de las promesas de Dios; y que así, o habiendo sido probados o experimentados en todas esas conclusiones, sean perfeccionados como Cristianos en el conocimiento espiritual, y en todo discernimiento o en todos los sentidos del alma Creyente.

 

Amén.

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