Meditación Diaria

Meditacion del 3 de Junio

Texto: "No niegues un bien a quien es debido, teniendo poder para hacerlo" (Proverbios 3:27).

 
El bien a tu prójimo puede ser encerrado en dos grandes obras: Darle un trato justo o equitativo, y ser misericordioso con ellos. Equidad es darle al otro lo que le corresponde; en otras palabras, no hagas a otro, lo que tú no quisieras que te hagan a ti. No obstante, también estamos obligados ayudar al necesitado, porque si un pobre necesita pan, sustento o abrigo y teniendo poder hacerlo no lo haces, entonces es considerado como robo, o que robar no sólo es quitar al prójimo lo suyo, sino también no ayudarlo cuando es debido.


Así que, por virtud del precepto divino los pobres son propietarios de una parte de nuestros bienes. Todo es del Señor, pero hay una porción que por medio de uno ha de ser dada a los pobres. Retenerla es robar: "Por lo tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe" (Gál.6:10). El bien puede ser un consejo, una represión, una enseñanza bíblica, un pedazo de pan, dinero, ropa, comida, etc., pero empezando con las buenas personas, o los hermanos en la fe. Los buenos árboles dan buenos frutos, o que los cristianos son las personas más generosas y dadivosas de todos los seres humanos: "Y aprendan los nuestros a dedicarse a las buenas obras para los casos de necesidad, con el fin de que no sean sin fruto" (Tit.3:14).


El estado más conveniente para dar o hacer el bien, es cuando el corazón de uno está gozoso. Tú tienes razones más que suficientes para estar gozoso: Estás inscrito en el libro de la vida, la felicidad eterna es tuya, eres poseedor de la los mayores privilegios que puede tener un ser humano, para todas tus necesidades tienes libre accesos al Trono de la Gracia, tienes un Dios esperando por tus oraciones y ayudarte en todo, has recibido y seguirás recibiendo bendiciones. Cristo es tuyo, estás en un estado de recuperación hacia gloria eterna. Para el tiempo por venir tienes promesas gloriosas del Dios de verdad, que nada ni nadie podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús (Ro.8:39). Estos son motivos para estar siempre con el corazón en gozo; sería, pues una ofensa y deshonra muy grande si no te gozas en Su amor, y gozándote hagas el bien a tu prójimo.  

 

Amén.

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