
Texto: "Y dijo Faraón a Jacob: ¿Cuanto son los días de los años de tu vida. Respondió
Jacob: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos
y malos son los días de los años de mi vida" (Gen.47:8-9).
Es probable que la pregunta fuese de simple curiosidad del rey al ver la
acentuada apariencia de vejez en la cara de Israel; quizás no había un hombre
tan viejo como el, o que aparentara tan anciano; 130 años de edad, cojo, un
hombre de rostro muy sufrido.
Cristo fue varón de dolores y algunos piensan que aparentaba cerca de 50 años
cuando tenia algo mas de 30: "Le dijeron los judíos: Aun no tienes ni
cincuenta años" (Jn.8:57).
La gloria del cuerpo no es la apariencia, sino la razón y si tu quieres
conservar la constitución de tu ser, procura que la pasión no usurpe el lugar
de tu raciocinio: "Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne
con sus pasiones y deseos" (Ga.5:24). Para
mantener el intelecto fresco como Jacob es recomendable negarse a los deseos de
la carne y cultivar los placeres del intelecto haciendo la voluntad de Dios, y
aunque el hombre exterior se vaya desgastando, el interior se renueva de día en
día. Haz tus deberes de este día para que conozca años de paz.
Cuando uno ve las huellas de los años sobre una persona, es normal que
una inocente curiosidad se levante para indagar el número de los años, en
especial si en Egipto no fue corriente ver hombres tan ancianos, por eso el rey
se maravillo al verlo y le pregunto. No creo que sea de beneficio querer
averiguar la edad de los otros, pero si es de mucho provecho saber cuanto
tenemos y que hemos hecho durante ese tiempo para servir a nuestra propia
generación.
El tiempo que paso ya se perdió, pero es peor aun si ese tiempo perdido y sus
obras están escritas en el libro que será abierto un
día. Alguien pregunta, y ¿cuando esta perdido un día? Un día comercial se
pierde cuando no ha reportado ningún beneficio económico, de manera semejante
un día de tu vida se pierde cuando no puedes recordar de el
ninguna buena acción. Necesitas redimir tu tiempo, para que tus obras presente
no se levanten contra ti en el día final.
La respuesta dada por Jacob a Faraón fue bien extraña: "Los días de los
años de mi peregrinación son ciento treinta años" (v9); hablo como habla
un patriarca con seriedad y solemnidad, pesadas palabras salieron por sus
labios, pero sazonadas con Gracia, mire el sazón: "Mi peregrinación",
le puso un tierno toque de lenguaje piadoso a su respuesta, como si le hubiese
dicho que no era de este mundo, que era un extranjero en esta tierra; es
el mismo lenguaje que había aprendido de su padre, y si Abraham es
también nuestro padre, todos debemos considerarnos como ellos, viajando hacia
otra vida mucho mas excelente que esta.
En los santos el mañana es mejor que cualquier día pasado, pues esta mas cerca
de la eternidad. Lo que a su vez acentúa que la felicidad no se halla en esta
tierra donde las nubes siguen tras la lluvia; esto es, que todo está cambiando
y nada es firme ni seguro. El entendía que seria muy útil que Faraón supiera,
que hay otro mundo mejor:
"Mejor el día de la muerte, que el día del nacimiento" (Ecl.7:1).
Amen.