Meditación Diaria

Meditación del 25 de Septiembre

Texto: "Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Lucas 12:15).


El carácter de un hombre puede ser conocido por sus hechos, por eso será nuestra inmediata labor reunir los hechos del hombre que narra esta parábola, con el fin de conocer cuales son las cualidades que identifican la avaricia, y esto lo haremos viendo de cerca los pensamientos, palabras y determinaciones del personaje de nuestra parábola, veamos.


La avaricia nace de un pensar pecaminoso en el corazón, decimos pecaminosos porque el pecado pervierte las bendiciones del cielo para su propio mal, nótese: "La heredad de un hombre rico había producido mucho" (v16); el cielo multiplico la cosecha de este prospero hombre, sus tierras dieron abundantes frutos, pero tal prosperidad se convirtió en un lazo para su alma; por eso no debemos juzgar el amor o el aborrecimiento de Dios a nosotros por lo que esta delante de  nuestros ojos, sino por las Escrituras; y esto puede ser notado por la reacción del rico ante la prosperidad de su campo: "Y el pensaba dentro de si, diciendo: ¿Que haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?" (v17); esto es, que se le aumentaron los problemas y las incertidumbres al crecer sus posesiones.

Texto: "Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes q


Dios nos da las cosas para que estas sean un instrumento que nos ayuden hacer mayor bien a los demás, pero en este hombre que ya era rico, la reacción fue diferente, pues "pensaba dentro de si" como acumular mayor bienes, no pensó en la necesidad de sus semejantes en medio de sus abundancia, el egoísmo se le fortaleció, ni siquiera dio gracias a Dios. La prosperidad es un lazo para el alma cuando nos encierra en nosotros mismos y somos insensibles con las necesidades de los demás. Es notoria la ausencia de bien en el, y cuando no hay bien abunda el mal. La avaricia es una manifestación del egoísmo.


Veáse el tema de sus pensamientos: "¿Que haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?" (v17), todo su cuidado era el futuro, como si Dios fue ayer, es hoy, pero se ira mañana. Todo su problema era falta de espacio para almacenar sus posesiones; que triste la condición miserable de este hombre, perder el sueño presente por algo futuro que no se sabe si sucederá. Es una extrema desgracia de la avaricia, cuando un hombre se angustia en el presente, por miedo de ser pobre en el futuro. El avaro se tira al agua por el susto de ahogarse en el bote. La ansiedad esclavizante es el fruto común de la abundancia de este mundo, y la falta siempre presente en aquellos que tienen muchos bienes. Las personas que mas atadas están a las cosas de este mundo, pertenecen, posiblemente, al grupo de aquellos que menos  pueden conciliar el sueño.


Luego agrega el pasaje: "Y dijo: Esto haré: derribare mis graneros, y los edificare mayores, y allí guardare todos mis frutos y mis bienes" (v18); es notoria aquí la incredulidad de este avaro, vivir con menos fe y mas seguridad carnal, dedicar mas tiempo a sus negocios: "Los edificare mayores", esto es, el complicarse mas la vida y las cosa materiales ocupen mas tiempo en su cabeza, la piedad no entraba dentro de sus planes, no había Dios en sus pensamientos de conducta.


Por tanto, amado hermano, no te empeñes en una misión imposible, y ruega a Dios que te enseñe a estar contento con cualquiera que sea la cantidad que tengas en el bolsillo: "No te afanes por hacerte rico; se prudente y desiste" (Pro.23:4). Los hombres están en un grave error con respecto de las riquezas: Dios es llamado rico, pero no por su dinero, sino por su misericordia; no por tener bienes, sino por hacer el bien. Ser rico para con Dios es ser rico en fe; rico en Dios e ser rico en buenas obras.


La pregunta que debemos hacernos, no es, cuanto aumentaron mis ingresos en este día, sino: ¿Cuando fue la última vez que hice el bien a mi prójimo?

 

Amen.

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