
Texto: "Gozosos en la
esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración" (Romanos 12:12).
El gozo del alma o aquel traído por la fe en Dios, es de singular ayuda para
soportar con espíritu compuesto las aflicciones. Nos permite resolver con más prontitud
los problemas. Notemos el orden aquí: lo primero es el gozo, luego la paciencia
o espíritu calmado en los problemas, que es lo mismo decir fortaleza
espiritual, y luego manos al deber. Otro caso aun más elocuente: "Ellos
partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de
padecer afrenta por el Nombre" (Hech.5:41).
Cuando el sol está afuera las estrellas no se ven del mismo modo cuando el gozo
reina en el corazón del Creyente, la oscuridad desaparece y los problemas se ven
pequeños, o que su peso en el corazón se disminuye. Hemos considerado, pues, su
definición: Es el estado quieto y reposado del alma Creyente, que surge como
fruto de disfrutar un claro sentido del amor de Cristo. Como obtener lo y sus
beneficios.
Así lo proclama también el hombre sabio: "Yo he conocido que no hay para
ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida" (Ecle.3:12); así que, nuestra otra labor es mantenernos
ocupados haciendo bien. Pregunta: ¿Qué es hacer bien? Esto es obedecer la
verdad, o actuar de acuerdo a la voluntad de Dios revelada en Las Escrituras.
La Biblia nos ayudará a distinguir lo bueno de lo malo, y será una segura guía
para dirigir nuestra siembra espiritual, que el testimonio sea tal que se pueda
decir de uno: "Anduvo haciendo bien a todos" (Hch.10:38).
Hacer el bien es, amar a Dios; buscar el bien del prójimo; gobernar nuestros
apetitos y deseos; creer en Cristo y vivir una vida de acuerdo a Su Santa
Palabra, haciendo todos los deberes que pertenecen a nuestro status como
Evangélicos. Para hacer el bien es requerido tener el poder espiritual para
hacerlo, o hacerlo con gozo. Entonces lo primero es adorar a Dios, acercar tu
propia alma a la fuente de vida y poder: "Que no defrauden, sino que
demuestren toda buena fe para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro
Salvador" (Tit.2:10). En lo externo es un bien
para ti mismo, ser diligente en tu empleo. Es bueno y de beneficio a la
sociedad que seas responsable con tus deberes y compromisos. Esto es, que la
manera del diario vivir en tu empleo, negocio o profesión te dirá si
verdaderamente estás haciendo bien a tu alma.
Hay una senda por delante que debes recorrer, o que eres un viajero, un
corredor en la carrera por la vida. La competencia se inició, te esperan peligros
y enemigos a tu alma, tu éxito dependerá de tu gozo, porque las fuerzas para
mantenerte firme, no flaquear y vencer, es tener tu corazón gozoso. Recuerda
que el premio es sólo a los que termina con bien la carrera. Procura no ser
como el fuego de Santelmo, que de lejos parece fuego, pero cuando uno se
acerca y lo toca está frío. Que desde este mismo instante hagas el
inquebrantable compromiso en Gracia de procurar el gozo del Señor.
Amén.