Meditación Diaria

Meditación del 24 de Septiembre

Texto: “Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa. Después de ellos restauro Sadoc hijo de Imer, enfrente de su casa; y después de el restauró Semaias hijo de Secanias, guarda de la puerta oriental” (Nehemias 3:28).


El texto nos habla de que la obra de cada uno fue distinta o separada, aun así no tuvieron diferentes intereses, sino solo uno, servir a Dios. El lugar de trabajo fue disperso: "Entonces dije a los principales, a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y amplia, y nosotros estamos distanciados en la muralla, lejos los unos de los otros" (Neh.4:19); diferentes actividades, pero fue el mismo objetivo para todos y cada uno.


La contribución separada de cada hombre en su trabajo sobre el muro, contribuyo a finalizar la totalidad. Ellos fueron fiel aquel principio de matemáticas que aprendimos en la escuela: "La suma de cada una de las partes hacen el todo."

Texto: Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa

 
Era una ciudad, un muro, un gran objetivo y al final cada quien contribuyo con su propia parte y la obra fue finalizada. Todo esto nos enseña que el servicio a Dios ha de haber una unidad de los intereses públicos y privados de todos, porque mientras cada uno hace los suyo separadamente en sus deberes particulares, todos contribuyen al gran objetivo, el cual es: "La gloria de Dios, y por ende, el bien de la Iglesia de Cristo y el beneficio de la humanidad en general".


Es notorio en el pasaje, y es nuestro fin inmediato resaltarlo, que guiado por los principios divinos cada uno debe trabajar en lo suyo o en aquello que Dios le ha dado, pues de ese modo se contribuirá con el objeto final; veáse el caso: "Después de el restauraron otro tramo Hananías hijo de Selemias y Hanun, el sexto hijo de Salaf. Después de ellos Mesulam hijo de Berequias restauro frente a su almacén" (Neh.3:30); de modo que el mas pequeño de los apartamientos, una habitación o cámara personal sirvió como un estimulo para que alguien contribuyera a la obra en general de reconstruir el muro.


No hay que forzar mucho la interpretación del texto, para inferir la importancia de la cooperación o unidad de los intereses personal y publico en el servicio a Dios. Las cosas están planeadas por la mente divina de tal modo, que por la contribución de cada uno de los que laboran, contribuimos a la obra en general. Una persona trabajando en lo suyo, a su propia habitación, añade su parte, y ayuda a que el muro de la ciudad de Dios sea terminado. Cada hermano cooperando en lo suyo refuerza al bien de la Iglesia, la edificación de la sociedad, de la humanidad, y así damos gloria a Dios; porque si cada uno barre y limpia la acera de su propia casa, entonces toda la ciudad estará limpia. Como es dicho de David: "Que haciendo la voluntad de Dios, sirvió a su propia generación".


Es, pues, nuestro mas alto honor participar en la construcción de la sociedad, y ser una bendición a nuestra generación; pero para eso se requiere ensanchar nuestros corazones, o lo que es lo mismo esforzarnos en procurar el bien de nuestro prójimo, cultivar buenos deseos para los otros, hacer una buena construcción de sus hechos. No de los que están lejos o de los que viven en Australia, sino de aquellos que de algún modo u otro se encuentran cerca; tus familiares, tus vecinos, tus compañero de empleo o estudio según el caso; en fin el universo de tus conocidos.

  
Procura, pues, ser fiel a Dios en lo tuyo propio, y si eres fiel a Dios estarás contribuyendo al bien de todos. Porque nuestro Señor se regocija en el buen  orden del Universo.

 

Amen.

Buscar Meditaciones

Fecha: