
Texto: “Las
Sagradas Escrituras te pueden hacer sabio para la salvación por medio de la fe
que es en Cristo Jesús” (2Timoteo 3:14-16).
La mejor manera de defender lo que tú eres, y preservar todo lo bueno que
tienes es, obedeciendo la Biblia. Como cristiano tú has tomado las Santas
Escrituras como el libro para guiar tu vida en todo asunto de esta vida y de la
que viene. ¡Bien has hecho! Sin embargo, te digo que debes procurar crecer en
esa firme determinación, y te lo digo porque estamos oyendo por radio y
televisión de hombres y predicadores pretendiendo tener más revelaciones y
descubrimientos espirituales aparte de la Biblia. No les haga caso, eso son
principios vanos, superficiales, que perjudican y en algunos casos son ideas
diabólicas.
Hermano, la Biblia no sólo es la única regla de vivir bien, sino también la
regla perfecta. Esfuérzate en cada momento que ella gobierne tus acciones
civiles, de negocio, de empleo, de comercio, de religión, familiares, amorosas,
divertidas, de estudios. El Creador te hizo con dos propósitos: La gloria de
Dios y tu bien, y sólo la Biblia te enseña como obtenerlo. Considera la vida o
buen ejemplo de aquellos hombres de antaño, débiles igual que tú, se vieron
amenazados, pero no actuaron según sus sentimientos ni de acuerdo a su propia
inteligencia, sino que obedecieron al Señor y fueron victoriosos. Entonces
procura estar bien enterado de lo que la Biblia dice y toma sus consejos,
porque te irá bien: La Biblia no te libra de los problemas, pero te daría
sabiduría de como enfrentarlos y te hagan el menor daño posible, a ti y a los
tuyos.
Los competidores de un desafío o una guerra aumentan sus esfuerzos por la
victoria, cuando se encuentran más perdidos. Se emplean a fondo. En asunto de
hablar significa, que cuando nuestros derechos son más violados sentimos más
presión en hablar y defenderlos. La demanda por hablar es mayor que nunca, pero
la cuestión aquí no debiera estar relacionada con la presión que sentimos, sino
averiguar cuando es más conveniente hablar. La meta del sabio no es simplemente
hablar, sino cómo hacerlo que asegure el triunfo. Porque una buena causa puede
perderse por una mala defensa. Por tanto: La mejor manera de defender lo que tú
eres, y preservar todo lo bueno que tienes es, obedeciendo la Biblia.
Amén.