Meditación Diaria

Meditacion del 4 de Junio

Texto: “Porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos” (Romanos 13:11)

Hoy es un día de misericordia, ya que nuevos son los favores del Señor cada mañana. Y la buena providencia nos ha concedido iniciarlo con el deseo de buscar Su Nombre. Todo pinta con buenos pronósticos. Nuestra regla de fe y práctica es la Palabra de Dios, no la providencia, pero si las circunstancias endulzan la promesa, entonces pensamos que sería más fácil para el corazón alegrarse y fortalecer la esperanza. No lo ocultamos, nos agrada venir cada mañana a la lectura de la Biblia, y ser instruidos con las verdades del Evangelio.

Y la verdad del versículo clave de hoy es, aun más pertinente si se considera, que vivimos en tiempo donde las crisis en todos los órdenes van en aumento, y allí el remedio bíblico es echar mano de nuestra gloriosa esperanza. Si alguno viaja en transporte público apretujado e incomodo, la manera de suavizarlo es pensar que cada segundo está más cerca de salir de esas incomodidades. Sabemos que cada día estamos más apretados, el espacio para el Creyente se va reduciendo, hay poca disponibilidad para el bueno y honesto. Entonces será nuestra defensa y sabiduría amarrar el alma a esta verdad: “Ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. No es sabio poner la mirada en sólo en nuestras circunstancias presentes, sino hacer uso del tiempo y elevarnos más allá, hacia nuestra esperanza de gloria eterna. La providencia nos ha puesto allí, hagamos buen uso de ello.

 Nuestro punto es este: Nos encontramos, frente a un día que murió y otro naciendo, y es saludable para nuestras almas meditar y pensar sobre estas realidades bajo la luz vivificante de la Palabra de Dios. Al leer este pasaje podrá notarse que de manera natural el escritor divino lo divide en dos partes: Por un lado el indicativo del tiempo: “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día” (v11-12a). Y por el otro el imperativo o lo que estamos mandado hacer en tal tiempo: “Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (v12b-14). Nos ocuparemos del indicativo, o qué Dios nos está indicando, y lo haremos así, ya que es el motor o causa del imperativo. Lo que alegra y moviliza la voluntad del Creyente es esto, la esperanza de gloria. Que sea cada día motivo poderoso para recordar que estamos cerca de la gloria que cuando creímos, o que la ocasión es propicia para reverdecer nuestra esperanza.

Amén.

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