Meditación Diaria

Meditación del 3 de Agosto

Texto:"Una cosa he demandado a Jehová, esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo"  (Salmo 27:4).


    Es un asunto de naturaleza obligada que el corazón se derrame en alabanzas después de una victoria; el gozo del que conquista es como el vientre de la mujer encinta, que no puede permanecer oculto. Y he aquí la prueba en la dulce experiencia de David, el había experimentado la bondad de Dios en su propia vida al vencer la adversidad que tuvo, y a seguidas su alma exclama en un canto de liberación.


En la primera parte de este salmo muestra varias cosas: Su consuelo, su firmeza o determinación y su cuidado.


SU CONSUELO: El ha dicho en el inicio: "Jehová es mi luz, mi salvación y la fortaleza de mi vida" (v1).  David procura presentar a Dios de la manera mas atractiva y mas dulce para el alma: luz, salvación y fortaleza, en contraste con tres miserias propias de todos los mortales: ignorancia, peligro y debilidad.  Es notorio lo útil de la fe cuando se tiene a Dios como la protección contra cualquier maldad que pueda presentarse; esto es lo que llamaríamos "una santa confianza", "un santo atrevimiento".  "La fe nos acerca a Dios y cuando la fe es correctamente ejercitada nuestros enemigos desaparecen", "tropezaron y cayeron". (v2).


SU FIRMEZA O DETERMINACION: "Aunque un ejercito acampe contra mi, no temerá mi corazón", (v3).  El pone el caso del mayor peligro, todo un ejercito contra el. "La buena experiencia engendra esperanza".  El coraje de David no esta apoyado sobre el mismo, sino sobre Dios, su fe se levanto como fuego de entre las cenizas o como un hombre salido por el poder de Dios de entre el polvo de la tierra.  Porque cuando un hombre ve a Dios mediante un espíritu de fe en su grandeza y su poder, todas las cosas por debajo con como nada. El mundo nos está siendo tan atractivo en razón de que estamos viendo poco a Cristo con ojos de fe.

 
SU CUIDADO 0 INTERES: David había pasado por la amarga situación de verse atrapado y confundido ante la enormidad de su enemigo, pero fue librado, y como consecuencia expresa todo su interés con estas palabras: "Una cosa he demandado a Jehová, y esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida". Había saboreado la dulce bondad del Señor.  Es como si hubiera resuelto no descansar hasta conseguir el interés de su alma: "Para contemplar la hermosura de Jehová: esta es la corona de todos sus deseos, no para curiosear, ni para especular, sino para sentarse a deleitar su alma en la sublime contemplación de ver la fuente de toda hermosura interna del Señor.

   
Pero también:  "Para inquirir en su templo":  Que el pueda inquirir, averiguar, conocer mas y mas, y aun mas de Dios, porque hay un océano sin fondo de excelencias divinas en la presencia del Señor, y mientras mas conocemos, mas buscamos y queremos.


El Espíritu de Dios en los corazones de sus hijos es efectivo en levantar santos deseos.  No hay nada que defina la vida o realidad de un Cristiano como sus deseos.  Todo lo demás puede ser un engaño, pero los deseos son un reflejo fiel de lo que hay en el corazón.  Las palabras y las obras pueden no ser una marca fiel, pero los deseos son el primer fruto del alma. Los pensamientos son las palabras del corazón, pero los deseos es lo que define la calidad moral de los pensamientos.  De acuerdo al pulso de los deseos, así es el temperamento de un hombre.   

Una persona puede hablar bien, o hacer una buena obra, pero no desearlo ni amarlo;  el puede abstenerse de malas acciones, que el no odia. El hombre sabio define y prueba esta certeza con un proverbio: "Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre" (Pro.27:19). Lo que sucede dentro de nuestro hombre interior define la naturaleza moral que poseemos. Vea aquí como el Espíritu de Dios que mora en Sus hijos, produjo en el salmista esos deseos de amor al Creador, porque su corazón no era ya el corazón natural de piedra, sino el nuevo corazón de carne o que había nacido de nuevo desde lo alto.


Los deseos de toda criatura serán de acuerdo a su constitución o naturaleza:
 "Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del espíritu, en las cosas del espíritu" (Ro.8:5); esto es, que las aspiraciones de un hombre son un claro indicativo de que está hecho ese hombre. Las personas terrenales tendrán como mayor aspiración la abundancia de las cosas de este mundo, y por el contrario, los espirituales se inclinaran hacia su propia fuente, las cosas que son de Dios.

  
Las baterías de los automóviles producen corrientes eléctricas; el Espíritu de Dios que está en los Cristianos produce santos deseos o aspiraciones espirituales. Entonces que sea nuestra oración tal cual David:


"Una cosa he demandado a Jehová, esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo"  (Salmo 27:4).

 

 Amen.

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