
Texto:"Una cosa he demandado a Jehová, esta
buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar
la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo" (Salmo 27:4).
Es un asunto de naturaleza obligada que el corazón se
derrame en alabanzas después de una victoria; el gozo del que conquista es como
el vientre de la mujer encinta, que no puede permanecer oculto. Y he aquí la
prueba en la dulce experiencia de David, el había experimentado la bondad de
Dios en su propia vida al vencer la adversidad que tuvo, y a seguidas su alma
exclama en un canto de liberación.
En la primera parte de este salmo muestra varias cosas: Su consuelo, su firmeza
o determinación y su cuidado.
SU CONSUELO: El ha dicho en el inicio: "Jehová es mi luz, mi
salvación y la fortaleza de mi vida" (v1). David procura presentar a
Dios de la manera mas atractiva y mas dulce para el alma: luz, salvación y
fortaleza, en contraste con tres miserias propias de todos los mortales: ignorancia,
peligro y debilidad. Es notorio lo útil de la fe cuando se tiene a Dios
como la protección contra cualquier maldad que pueda presentarse; esto es lo
que llamaríamos "una santa confianza", "un santo atrevimiento".
"La fe nos acerca a Dios y cuando la fe es correctamente ejercitada
nuestros enemigos desaparecen", "tropezaron y cayeron". (v2).
SU FIRMEZA O DETERMINACION: "Aunque un ejercito acampe contra mi, no
temerá mi corazón", (v3). El pone el caso del mayor peligro, todo un
ejercito contra el. "La buena experiencia engendra esperanza".
El coraje de David no esta apoyado sobre el mismo, sino sobre Dios, su fe
se levanto como fuego de entre las cenizas o como un hombre salido por el poder
de Dios de entre el polvo de la tierra. Porque cuando un hombre ve a Dios
mediante un espíritu de fe en su grandeza y su poder, todas las cosas por
debajo con como nada. El mundo nos está siendo tan atractivo en razón de que
estamos viendo poco a Cristo con ojos de fe.
SU CUIDADO 0 INTERES: David había pasado por la amarga situación de verse
atrapado y confundido ante la enormidad de su enemigo, pero fue librado, y como
consecuencia expresa todo su interés con estas palabras: "Una cosa he
demandado a Jehová, y esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los
días de mi vida". Había saboreado la dulce bondad del Señor. Es como
si hubiera resuelto no descansar hasta conseguir el interés de su alma:
"Para contemplar la hermosura de Jehová: esta es la corona de todos sus
deseos, no para curiosear, ni para especular, sino para sentarse a deleitar su
alma en la sublime contemplación de ver la fuente de toda hermosura interna del
Señor.
Pero también: "Para inquirir en su templo": Que el pueda
inquirir, averiguar, conocer mas y mas, y aun mas de Dios, porque hay un océano
sin fondo de excelencias divinas en la presencia del Señor, y mientras mas
conocemos, mas buscamos y queremos.
El Espíritu de Dios en los corazones de sus hijos es efectivo en levantar
santos deseos. No hay nada que defina la vida o realidad de un Cristiano como sus deseos. Todo lo demás puede ser un
engaño, pero los deseos son un reflejo fiel de lo que hay en el corazón. Las
palabras y las obras pueden no ser una marca fiel, pero los deseos son el
primer fruto del alma. Los pensamientos son las palabras del corazón, pero los
deseos es lo que define la calidad moral de los pensamientos. De acuerdo
al pulso de los deseos, así es el temperamento de un hombre.
Una persona puede hablar bien, o hacer una buena obra, pero no desearlo ni
amarlo; el puede abstenerse de malas acciones, que el no odia. El hombre
sabio define y prueba esta certeza con un proverbio: "Como en el agua el
rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al del hombre"
(Pro.27:19). Lo que sucede dentro de nuestro hombre interior define la
naturaleza moral que poseemos. Vea aquí como el Espíritu de Dios que mora en
Sus hijos, produjo en el salmista esos deseos de amor
al Creador, porque su corazón no era ya el corazón natural de piedra, sino el
nuevo corazón de carne o que había nacido de nuevo desde lo alto.
Los deseos de toda criatura serán de acuerdo a su constitución o naturaleza:
"Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los
que son del espíritu, en las cosas del espíritu" (Ro.8:5);
esto es, que las aspiraciones de un hombre son un claro indicativo de que está
hecho ese hombre. Las personas terrenales tendrán como mayor aspiración la
abundancia de las cosas de este mundo, y por el contrario, los espirituales se
inclinaran hacia su propia fuente, las cosas que son de Dios.
Las baterías de los automóviles producen corrientes eléctricas; el Espíritu de
Dios que está en los Cristianos produce santos deseos
o aspiraciones espirituales. Entonces que sea nuestra oración tal cual David:
"Una cosa he demandado a Jehová, esta buscare; que este yo en la casa de
Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y
para inquirir en su templo" (Salmo 27:4).
Amen.