
Texto: "José dijo a sus hermanos: Yo voy a
morir; mas Dios ciertamente os visitara" (Génesis 50:24).
Es muy corriente que la mayoría de los hombres, van a morir se resisten a la
idea de la disolución y por lo general se engañan a ellos mismos con la vana
esperanza de que pueden permanecer un tiempo mas en este mundo. En cambio José
por causa de su fe no temió recibir la cita con la muerte, no se angustio con
los síntomas de su próxima partida, ni se concentro en sus propios asuntos o
pensamientos, sino en consolar a sus hermanos quienes iban a ser privados de su
mejor amigo. Vio que la muerte estaba al doblar de la esquina y le saludó con
un espíritu quieto, como si le dijese “bienvenida”. ¡Cuan hermoso es el poder
la fe!
Es una de las bendiciones que Dios concede a Sus hijos cuando ellos están cerca
de salir de este mundo, el darles un sentido claro de que la muerte esta cerca
y prepararlos a que lo reciban tranquilos y confiados: "José dijo a sus
hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitara". Cuan
diligentes y confiados son los hijos de Dios para renovar la fe y ocuparse en
consolar a otros. Su hablar fue un acto de amor y por eso fue recibido con
tanta reverencia de parte de los que le habrían de sobrevivir. Sea, pues,
nuestro empeño prepararnos para esos momentos. Más aun, que todas nuestras
sobras deben ser una preparación para cuando nos toque morir, que podamos salir
de este mundo honrando a Dios y consolándonos a nosotros mismos. ¿Hermano, esta
listo tu discurso de despedida? Alguien pregunta: ¿Como saber si uno esta
preparado? Si ante las pruebas tú puedes llamar a tu corazón las promesas de
Dios, y cuando por propia experiencia puedas confirmar a otros la fidelidad de
Dios. Nótense las palabras del patriarca: "José dijo a sus hermanos: Yo
voy a morir; más Dios ciertamente os visitará".
Cuando los cerdos entran a un jardín no hacen distinción entre flores y
arbustos, se comen tanto uno como los otros. La muerte es así, no distingue
entre los mortales, mata a uno como a otros. Algunos de ustedes son muy
jóvenes, pero otros no tanto, se dice de ellos como esta escrito: "De uno,
y ese ya casi muerto" (Heb.11:12). Y como se
sabe a ellos les falta ese ultimo combate, la cita con la muerte, y es un
enemigo tan fuerte que una simple experiencia cristiana no es suficiente para
poder hacer como hizo José antes de morir. Ser bautizado, asistir a los cultos
hacer los devocionales, decir que uno es Cristiano, todas esas experiencias no son suficientes para
dar buen testimonio en esa pelea, se necesita más que eso. He aquí lo
necesario: "Por esta causa, tomad toda la armadura de Dios, para que
podáis resistir en el día malo, y después de haberlo logrado todo, quedar
firmes. Y sobre todo, armaos con el escudo de la fe, y también el casco de la salvación"
(Efe.6:13-17).
Surge la pregunta: ¿Tienes tú puesto el escudo de la fe y el casco de la
salvación? ¿En tus luchas espirituales, has usado tu estas armaduras de Dios?
recuerda, que aunque hayas tenido muchas peleas, la lucha con la muerte es un
combate que tu nunca has experimentado; quizás tenga cuarenta o mas años, pero
este es un enemigo diferente.
Será, pues, tu sabiduría desarrollar una obra constante de la mortificación de
la carne como preparación de este inevitable combate, y cuando se te presente
la lucha, es nuestro ruego que la misericordia divina este contigo y capacite
tu corazón hablar así:
"Para mi el vivir es Cristo, y el morir es ganancia" (Fil.1:21).
Amen.