
Texto: "Con misericordia eterna me compadeceré de ti,
dice tu Redentor Jehová" (Isaías 54:8).
La bondad y liberalidad del amor de Cristo a Su pueblo, sobrepasa todo entendimiento;
nadie pude valorar o numerar los benditos frutos de Su amor, porque son mas
numeroso que las estrellas en el cielo y los granos de la arena del mar. Nos
preguntamos: ¿Quien puede decir cuantos pecados han sido perdonados por el amor
de Cristo? y el apóstol responde: "Ni tampoco es la dadiva como el pecado
de aquel uno; porque el juicio, a la verdad, surgió de una sola ofensa para
condenación, pero la Gracia surgió de muchas ofensas para justificación"
(Ro.5:16).
Y volvemos a preguntar: ¿De cuanto peligros hemos sido librados? Y el profeta
contesta: "Te librare de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de
los fuertes... Y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis librados
de vuestros enemigos" (Jer.15:21;Num.10:9). ¿Y
quien suplirá nuestras necesidades? Y Pablo nos dice: "Porque de su
plenitud tomamos todos, y Gracia sobre Gracia" (Jn.1:16).
Si pudieran ser registrados en un libro todos los favores que hemos recibido de
Cristo, la cantidad de volúmenes no podría ser numerada; aunque la suma total
esta contenida en esta expresión: "Todo es vuestro" (1Co.3:22).
Y qué decir de la constancia del amor de Cristo a Su pueblo: Ni el tiempo, ni
la distancia, ni la condición pueden cambiarlo o alterarlo: "Jesucristo es
el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Heb.13:8). Pedro cometió una gran
ofensa contra El, no obstante, tan pronto como resucito de entre los muertos le
envió este mensaje a quien le había negado: "Pero id,
decid a sus discípulos, y a Pedro, que el va delante de vosotros a Galilea;
allí le veréis como os dijo" (Mrc.16:7); a pesar de la debilidad e
infidelidad de los discípulos, Su amor hacia ellos no cambio; es notorio del
texto que siguió hablándoles con las mismas maneras y ternuras de antes. Se lee
en las Escrituras del amor de Jacob por Raquel, y como espero catorce años para
tenerla, padeciendo muchas adversidades, por ella soporto el dolor del frío
invierno, y las incomodidades del caliente verano, pero también dice la
escritura, que Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer (Gen.29:17);
pero Cristo nos ama sin haber en nosotros la mas mínima traza de hermosura,
sino lo contrario, y soportó hasta la muerte el fuego de la ira de Dios por
nosotros.
David deseo morir en lugar de su hijo Absalom
(2Sam.18:33); pero el tan solo lo deseo, pero Jesús no solo lo quiso sino que
también lo hizo. El amor de Cristo es también un amor real, que no se descansa
en tan solo tener buenos deseos, sino que tenemos grandes pruebas y
manifestación de el: "En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros:
en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por el. En esto
consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que el nos
amo a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados"
(1Jn.4:9-10); en el amor de Cristo hay una benevolencia y una beneficencia; un
buen deseo y una buena obra. Un hombre puede desear salud cuando el otro esta
enfermo, y suplir cuando el otro esta necesitado; pero Cristo deseo e hizo el
bien de Su pueblo; como el fuego que muestra su realidad por la luz y el calor
de sus llamas. Usted podrá decirle a otro que lo ama, pero el solo lo oye
mientras lo profese de palabras, pero no lo ve; si llega la ocasión y usted
hace algo que lo expone a perdidas o peligros por su causa, entonces el dirá,
que de cierto usted lo ama.
Así dijo Dios de Abraham: "Y le dijo: No extiendas tu mano sobre el
muchacho, ni le hagas nada, porque ahora conozco que temes a Dios, ya que no me
has rehusado tu hijo, tu único" (Gen.22:12); esto es, que le dio una
prueba y fuerte evidencia; y así mismo es Cristo que ha mostrado la realidad de
Su amor; el hombre lo ve.
De manera, pues, que podemos concluir, diciendo: Que el amor de Cristo es libre
y soberano, siempre sobrepasa todo conocimiento.
Amen.