Meditación Diaria

Meditación del 17 de enero

Texto: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).


Las palabras son una orden, no un consejo, sino un mandamiento explícito.


El mismo puede ser desglosado en cuatro partes: Un mandato a predicar: “Id y predicad“, la idea no es quedarse en su propio sitio y testificar, sino ir o salir en busca de ellos para predicarles. Luego se nos dice el tema de la predicación: “El Evangelio”; esto es, que en el Nombre de Jesús se nos anuncia arrepentimiento hacia Dios y la fe en el Señor Jesucristo, o lo que es lo mismo perdón de pecados y vida eterna mediante la fe en Jesús, o que hay reconciliación con Dios a través de un potente Mediador. Tercero, las personas o el objeto a quienes debe ser dirigida esta predicación: “A toda criatura”; esto es, a todo ser humano capaz de recibirlo, e informarles de la historia, la vida, la muerte y resurrección de Cristo, en particular el significado e intención de la obra del Señor Jesús, e invitando los hombres a creerla y compartirla con nosotros. Finalmente, el lugar a ser alcanzado con esta encomienda: “Todo el mundo”; es evidente que los once no podían por ellos mismos alcanzar todo el mundo y mucho menos a toda criatura con la predicación del Evangelio, de donde se infiere que ellos y otros discípulos debían envolverse en esta obra, o que la comisión no solo les fue dada en su condición de ministros del Evangelio, sino también y sobre todo como discípulos.


 Ampliamos la idea. Considerando superficialmente el contexto del versículo, se nota fácilmente que la comisión fue dada en principio a los apóstoles: “Luego, apareció a los once cuando estaban sentados a la mesa, y les reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo:..” (Mar.16:14); algunos les parece que el encargo fue restringido a los apóstoles que había escogido, pero también es muy probable, si no absolutamente cierto, que les fue dado en su calidad de discípulos y no exclusivamente como ministros del Evangelio. Esta conclusión se basa en el hecho de que hubo también otras ordenanzas o deberes que también fueron dadas en particular, pero que aplican a todos los Cristianos. La Santa Cena es un ejemplo: “Cuando llego la hora, se sentó a la mesa, y con el los apóstoles. Entonces tomo pan, y habiendo dado gracias, lo partió y les dio diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de mi” (Luc.22:14,19); la ordenanza fue dada a ellos, pero es de aplicación universal a todos los Creyentes posteriores.


Comentando sobre esto el teólogo americano del siglo XIX Henry Fish, dijo: “El mandamiento de ir a enseñar, fue dirigido no a ese grupo exclusivamente, sino a Creyentes como tal; a los individuos que al presente amaban al Señor, y es de una extensión igual a cada seguidor de Cristo en todo las épocas”. Esfuérzate, pues, en testificar del amor de Dios en salvar y no menosprecie el tesoro que Cristo te ha dado para salvar a otros. Hay muchas maneras de predicar el Evangelio que no necesitan la escogencia de un texto ni el uso de un pulpito. Mira un ejemplo mas que elocuente de esta gran verdad: “Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Este encontró primero a su hermano Simón y le dijo: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo). El lo llevo a Jesús, y al verlo Jesús le dijo: Tú eres Simón hijo de Jonás. Tu serás llamado Cefas (que significa piedra)” (Jn.1:40-42); hay muchas almas que andan buscando a Dios que todo lo que necesitan es que se les diga: “Yo he encontrado al Mesías o a Cristo”.


Otro caso de la sencilla predicación del Evangelio: “Jesús le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuan grandes cosas ha hecho el Señor por ti, y como tuvo misericordia de ti. El se fue y comenzó a proclamar en Decápolis cuan grandes cosas Jesús había hecho por el, y todos se maravillaban” (Mar.5:19-20).


 Si Cristo te perdono tus pecados y te salvo, no será nada difícil que estés en capacidad de contarlo a otros. Tú, pues, ve y haz lo mismo.

 

Amen.

Buscar Meditaciones

Fecha: