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Nuestro Blog

El Resentimiento de dos Grandes
Oigamos sus palabras: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Lc.9;54). Es cierto que fueron impacientes o intolerantes con las debilidades ajenas, sin embargo actuaron como verdaderos discípulos, ya que no se limitaron a pedir fuego sobre los Samaritanos, sino que preguntaron al Maestro. La pregunta fue inmisericorde, pero consultaron. Es cierto que Jesús tenía poder para mandar sobre los cielos y la tierra, pero limitado a libertar las almas del pecado, no era para tanto. Le dieron un dedo y se cogieron el codo. Leer Mas

Carrera Universitaria
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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Salgamos Fuera del Campamento

Descripción:

Expositor: Oscar Arocha

Sermón: Una Esperanza Sólida y Eficaz

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Acordaos de Vuestros Pastores

Descripción:

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Meditación del 10 de diciembre

Texto: “Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (Juan 11:39-40)

 
Cuando el Creyente y el ser humano en general están pasando por una situación adversa, lo natural es apartarse de Dios, y esto se deja ver en que se espera de las criaturas favores que sólo pueden ser hechos por el poder de Dios. Y esta debilidad es una de las razones por lo cual el Señor envía aflicciones a nuestras vidas, para curarnos de imaginar cosas irreales. Entonces nos molestamos, y peor aun pensamos que es correcto enfadarnos. Concluimos que tales pruebas son contra nuestra felicidad, pero en tales tratos Dios tiene otros planes. El llevará nuestras almas a que renuncien a confiar en la criaturas, y allí estaremos hasta que tengamos la convicción que el brazo de los hombres es débil e infiel.

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