Texto:
"Y Jacob respondió. Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú:
He aquí yo me voy a morir; ¿para que, pues, me servirá la primogenitura?" (Génesis
25:31-32).
La primogenitura no consistía tanto en la prosperidad material, pues con
toda probabilidad que Esaú, quien la perdió, tuviera mucho mas
bienes que Jacob quien se quedo con ella, así que no era tanto material, sino
mas bien espiritual, pues estaba asociado a la promesa de redención. Ni tampoco
era que iba a ser exonerado de las desgracias, pues desde el mismo momento que
la obtuvo se le multiplicaron las amarguras. Lo que si estaba incluido en la
primogenitura era el privilegio espiritual, y las excelencias de dignidad y
poder sobre el alma.
"Y guiso Jacob un potaje...." (v29-31);
considerando el carácter piadoso de Jacob y lo que constituía la primogenitura,
no debemos pensar que su fin fuera la ambición astuta o terrenal, no fue movido
por la codicia, sino por su aspiración espiritual, cuestión con lo cual estaba
bien enterado al estar tanto tiempo dentro de sus tiendas y oír sus padres
hablar a menudo de ella; en cambio Esaú era ajeno al asunto, el negocio de su
vida era el deporte y la destreza de su formidable cuerpo. Jacob tenía un ojo
sabio para escoger así los mejores dones, los que son para esta vida y la que
viene.






