Texto: "Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese" (Juan 17:4).
Este
versículo es parte de la oración sacerdotal de nuestro Salvador, y la misma fue
hecha horas antes de Su muerte, y es notorio que el Señor Jesús, por Su
fidelidad y pureza camina hacia este sacrificio de forma confiada, de donde
aprendemos que para morir bien, antes debemos vivir bien, o que para morir
consolados y en paz, hemos de tener como nuestro mayor cuidado glorificar a
Dios mientras estamos sobre la tierra.
Surge una pregunta: ¿Cómo glorificar a
Dios en todo? Que es glorificar a Dios: En relación con las criaturas, la
gloria de Dios tiene dos aspectos: Por un lado es pasiva, o que Dios se glorifica
a Si mismo sobre ellas, o activa que la criatura de forma consciente y
voluntaria busca honrar la Palabra del Señor. Un ejemplo de gloria pasiva es descrito
en este texto: "Ciertamente la ira del hombre te glorificará"
(Sal.76:10). Faraón fue levantado para mostrar la gloria de Dios; tal como el
poder y valor de un gobernante se manifiesta en la rebelión de los súbditos, y
la destreza de un medico por lo grave de una enfermedad. Tal manera de
glorificar solo glorifica a Dios, pero no beneficia al hombre.






