Domingo
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Escuela Dominical
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Miércoles
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Servicio de Oración

Nuestro Blog

¿Soy Evangélico o Soy Legalista?
Los herbívoros comen hierbas; los carnívoros, carne; los Evangélicos comen evangelio y los Legalistas comen leyes o reglas religiosas. Hay, pues, una gran diferencia en la lucha espiritual contra el pecado entre el Evangélico y el Legalista. Dicho de otra manera, que uno y otro difieren en los principios espirituales de donde proceden.Leer Mas

Sobre la Bondad de nuestro Dios
Las Santas Escrituras revelan que “Dios es bueno”, y esto debe ser entendido no sólo que en Su esencia El es único, supremo y perfectamente bueno; sino también, que en Sí mismo el Señor es beneficioso a todas las criaturas, lo que en otro lugar se denomina Su benignidad, o el bien comunicado de Sí mismo: “Ninguno es bueno, sino sólo uno, Dios” (Mar.10:18). En resumen, la bondad divina es: El beneficio que comunica a las criaturas. Leer Mas

Genética y Depresión Espiritual
Los pensamientos de aflicción, angustia, y lamento se dan en el centro del corazón. Estas flechas de depresión pudieran irse por un tiempo, pero con tristeza decimos que, como hijo de su casa, a su casa vuelven. Todas las facultades humanas tienen su propio lugar de asiento: la vista es confinada a los ojos; la audición a los oídos; el sentir al tacto, y estas perturbaciones al corazón, o en mi fuero interno. El cerebro es el medio o instrumento, pero su destino final es el corazón, el asiento de nuestros afectos.Leer Mas

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Expositor: Ramón Peña

Sermón: ¿Qué espero? La pregunta que ordena el corazón

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El dedo de Dios: Evidencias de una reino presente

Descripción:

Expositor: Jonathan Bautista

Sermón: Cumpliendo el propósito de ser luz

Descripción:

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Meditación del 12 de Octubre

Texto: "Y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca" (Isaías 53:9).

 
Todas nuestras providencias adversas hallarían dulce consuelo si en ellas pudiéramos ver el patrón de Jesús, cuya apariencia terrenal fue despreciable, pero de ella Dios sacó la vida y la inmortalidad.

  
¿Cual fue su apariencia? Esta: "Y se dispuso con los impíos su sepultura". Cualquiera hubiese pensado que el cuerpo de Jesús habría de ser enterrado como los otros dos, y las circunstancias en aquel momento apuntaba hacia eso, los cuales quizás fueron echados en una fosa y no se les dio decente sepultura, pero con Cristo no fue así, aun cuando las circunstancias presagiaban eso. En cambio Dios volvió Su tumba en gloria.

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