Meditación Diaria

Meditación del 8 de Septiembre

Texto: "El pecado no se enseñoreara de vosotros, ya que no estáis bajo la ley, sino bajo la Gracia" (Romanos 6:14).

 
Alguien pregunta: ¿Como puedo saber cual es mi dependencia? ¿En que Pacto estoy? ¿Si estoy bajo la ley, o fui mudado a estar bajo la Gracia?


Es seguro que alguien este todavía bajo la vieja frontera, si esa persona no puede discernir como su titulo fue cambiado. Los herederos de la promesa son descritos así: "Han acudido para asirse de la esperanza puesta delante de ellos" (Heb.6:18). Los hijos de Dios son temerosos del vengador de la sangre, y diligentemente han entrado en las nuevas fronteras de la libertad, al Nuevo Pacto, acudieron a Cristo, por considerar el enorme peligro y miseria que tenían en Adán.

Texto: "El pecado no se enseñoreara de vosotros, ya que no estáis bajo la ley, sino bajo la Gracia" (Romanos 6:14)


La ira de Dios anda tras los pasos de los descendiente de Adán y por eso claman: "Y ser hallados en El" (Fil.3:19). Los presumidos en cambio, son como el joven rico, "todo eso lo he guardado desde mi juventud" (Mat.19:20). En cambio los salvos, ser hallados en Cristo. Mucho puede ser conocido del presente estado en que se encuentran sus corazones. Un espíritu legalista es signo del Viejo Pacto de las obras. Ellos tienen una mezcla de Ley y Evangelio. Tienen el carácter de los religiosos, pero fuera de Cristo: "Están toda su vida sujetos a esclavitud" (Heb.2:15).  Es cierto que la piedad es cuidadosa, pero un carácter escrupuloso y servil pertenece a querer salvarse por obras: "Dios no nos ha dado espíritu de cobardía" (2 Tim.1:7).

 
Los que quieren salvarse por las obras, procuran tener "su propia justicia", brillar con luz propia (Ro.10:3); buscar la paz y el asiento de sus almas sobre sus propias obras. Muy sutilmente quieren ganarse la salvación, ser aceptados por Dios por sus oraciones. Los judíos lo preguntaron así: "¿Cuales son las obras de Dios?" (Jun.6:28). En otras palabras, dinos como hallar la divina Gracia con nuestras obras.


Algunos dicen así: No se lo que me sucede, pues leo la Biblia, asisto a los cultos, oro mis oraciones, etc., y a pesar de eso las cosas me salen mal. Esperan ganar el favor de Dios con lo que hacen, como esta escrito: "¿Por que dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas y no te diste por entendido? (Isa.58:2-3). Quieren acercarse a Dios con las obras de sus manos. Así hizo el fariseo de (Lc.18:11).

 
En cambio los santos de Dios, los verdaderos creyentes no están atentos a esas cosas, sus obras son por amor, se sorprenden de ser recompensados. Nótese: "Señor, ¿cuando te vimos hambriento, y te sustentamos...?" (Mat.25:37). Hay auto negación en hacerlo y también en cobrarlo. Para ellos es un privilegio que Dios les conceda servir, donde para otros es construir sobre sus propios dones.
Están bajo el pacto de las obras, o en condenación cuando se toman libertad para pecar, y al mismo tiempo reparar lo malo, haciendo luego cosas buenas. Son como Robin Hood, que roban para dar de comer a los pobres. La convicción no los dejaría pecar tan abiertamente, si ellos no hacen una clara promesa de deformación.

  
Los religiosos incrédulos son como Balaan que construyo siete altares, después de rebelarse contra Dios y allí ofreció siete sacrificios. Se dice que los italianos cometían mucho pecado para después tener mucho que confesar. Se puede reunir muchas pruebas de lo inadecuado de esos corazones al estado de la Gracia. Viven bajo el reino de cualquier pecado cuando es constante y permitido: "El que ofende en un punto se hace culpable de todos" (Stgo.2:10). El diablo tiene interés en ellos, no Cristo. La regla segura es esta: La disposición habitual en una persona, sea esta disposición buena o mala, muestra quien es su padre. La sentencia bíblica para los creyentes es esta: "El pecado no se enseñoreara de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la Gracia" (Ro.6:14). Un interés en la Gracia no puede convivir con un pecado conocido.


Si alguien abusa de la Gracia, entonces la Gracia no es su amiga, porque no se abusa de los amigos. La justicia defenderá la Gracia y juicio sin misericordia se ara con ellos. Es un consciente error en muchos hombres que por el hecho de pertenecer a una congregación donde se predique la sana doctrina, entonces eso es signo de estar en la verdad, pero al mismo tiempo ser un enemigo de esa verdad viviendo en el hábito del pecado. Gustan de la buena doctrina, pero no toman el debido cuidado en sus maneras de vida. Si ellos encontraran otra congregación donde se predique sana doctrina, pero no se metan con ellos, entonces estarían felices. "Hombres impíos, que convierten en libertinaje la Gracia de nuestro Dios" (Judas 4).

 
Los hombres que toman la Gracia o libertad cristiana para excusar el pecado, sabiendo de antemano que hay arrepentimiento, tienen una aprehensión o sentido de la Gracia, pero pudiera decirse que tristemente no tienen interés en ella.

 

Amen.

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