Meditación Diaria

Meditacion del 26 de Abril

Texto: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

 
La fe en el Señor Jesús le hace un nuevo ser, el cuerpo sigue siendo el mismo, pero el alma viene a ser otra cosa diferente de lo que era. Este acto milagroso o sobre natural es ser nacido de Dios.  Un paso adicional de como fue esta creación espiritual: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo… El nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (2Co.4:6; Efe.4:24). El Creyente fue creado en conocimiento o luz, un resplandor en su corazón. Esa imagen de Dios es formada en el hombre por conocimiento. El viejo mundo sin luz perecería, pero el sol constantemente le está transformado, así la luz del conocimiento de Dios transforma el alma Creyente, y la imagen se renueva en su alma: “El cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col.3:10). Esta estructura de luz es la zapata del deleite. O que la comunicación de Su Ser que produce deleite es por una luz o conocimiento. Una luz operativa, penetrante, funde el corazón, quema los pensamientos de vanidad, hace allí una nueva masa donde Dios comunica Su imagen viva.


Enfoquemos de cómo es eso: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros” (1Jn.1:6-7). Y en el mismo contexto es dicho en lenguaje explicito: “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (v5). Conformidad de conducta con Dios hace camino para tener comunión, y la semejanza es la base del amor, tal; amor y deleite son inseparables. Dicho de otro modo, es imposible deleitarse en Dios si se andas en tinieblas o en contradicción con El. Este deleite viene por un rayo de luz, o conocimiento eficaz del Señor.


El Evangelio es el instrumento que Dios emplea para la iluminación intelectual del Creyente.  Cuando llega una buena noticia uno primero entiende, luego da el debido proceso en la mente, entonces uno se alegra ya que se relacionado con nuestro beneficio. Entonces es sumamente necesario que el punto central de nuestro estudio sea el Evangelio. Conocer a Dios, glorificarle y luego disfrutarlo. Leamos este verso: “Dios, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad” (Stgo.1:18). El nuevo nacimiento y el crecimiento de la imagen de Cristo en el corazón del Cristiano es por medio de la Palabra, o lo que es lo mismo, el Evangelio. Cuando oímos el Evangelio con fe, allí el Señor la siembra en el corazón, y así somos mandados: “Recibid con mansedumbre la palabra implantada” (v21). Cuando el Evangelio es oído  o recibido con fe, es luz transformadora, la imagen de Cristo se va formando. Son más que meras palabras, ya que trae la semejanza de Dios, y llevan el alma a una vida deleitosa: “El Evangelio es poder de Dios”. Es la revelación de la mente y voluntad de Dios a Su pueblo, o que viene con el sello divino, o que al creerla se estampa con Su imagen en el corazón de fe.

 

Amén.

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