Meditación Diaria

Meditación del 10 de Octubre

Texto: “Nos escogió en el desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de el” (Efesios 1:4).

 
Los hombres, cuando van referir el hecho de que tienen un cabal conocimiento sobre el carácter de uno de sus semejantes, por lo general, dicen conocer esa otra persona desde hace ya mucho tiempo, o que ha transcurrido lo suficiente recibiendo información que se encuentran en capacidad de emitir un justo juicio sobre ese otro.

 
Con relación a Cristo, la mente de ningún hombre puede trazar desde el principio la trayectoria de ese amor, y la razón es bien sencilla, porque tal amor es desde eternidad hasta eternidad. Ahora recibimos sus frutos y efectos, pero cuan antigua es la raíz que lo sostiene.

Texto: “Nos escogió en el desde antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de el” (Efesios


Cristo ama los Suyos desde antes de la formación y el inicio de este mundo, y así mismo continuara amándolos, y cuando los cielos que vemos ahora sean desvanecidos, y la tierra sea hecha cenizas, nos seguirá amando, como esta escrito: "Cuando dio al mar sus limites y a las aguas ordeno que no traspasasen su mandato. Cuando establecía los cimientos de la tierra, con el estaba yo, como un artífice maestro. Yo era su delicia todos los días y me regocijaba en su presencia en todo tiempo. Yo me recreo en su tierra habitada, y tengo mi delicia con los hijos del hombre" (Pro.8:29-31); como el arquitecto que esta edificando un lugar, donde su deleite no es tanto la hermosura de la casa, sino que el objeto de su amor son los inquilinos, tal es lo que se nos revela aquí sobre el amor de Cristo a los Creyentes.

 
Este amor es trascendente, penetra en el tiempo y mas allá del tiempo, antes y después de la creación de los cielos y la tierra; pero uno de los aspecto que mas llama la atención de este amor, es lo raro y extraño que es, sobre todo cuando lo comparamos con el amor de las criaturas, véase como se habla de el en otro lugar: "Porque aun siendo nosotros débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Difícilmente muere alguno por un justo. Con todo, podría ser que alguno osara morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros" (Ro.5:6-8); esto es, que Cristo vio desde la eternidad, lo que en Su tiempo iba a ejecutar por Sus elegidos.

 
El vio los objetos de Su amor desde antes del tiempo, no ignoraba que tu tienes un corazón natural perverso y depravado, y como no puede ser comparado con ningún amor sobre la tierra, es que El compara Su amor por los pecadores perdidos con el amor del Padre por El: “Como el Padre ha amado, así también yo os he amado" (Jn.15:9); esto es, que Su amor es eterno, inescrutable e inmutable.”

 

Amen.

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