
Texto: “Desde la puerta de los Caballos restauraron
los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa. Después de ellos restauro Sadoc
hijo de Imer, enfrente de su casa; y después de el restauró Semaias hijo de
Secanias, guarda de la puerta oriental” (Nehemias 3:28).
El texto nos habla de que la obra de cada uno fue distinta o separada, aun así
no tuvieron diferentes intereses, sino solo uno, servir a Dios. El lugar de
trabajo fue disperso: "Entonces dije a los principales, a los oficiales y
al resto del pueblo: La obra es grande y amplia, y nosotros estamos
distanciados en la muralla, lejos los unos de los otros" (Neh.4:19);
diferentes actividades, pero fue el mismo objetivo para todos y cada uno.
La contribución separada de cada hombre en su trabajo sobre el muro, contribuyo
a finalizar la totalidad. Ellos fueron fiel aquel principio de matemáticas que
aprendimos en la escuela: "La suma de cada una de las partes hacen el
todo."
Era una ciudad, un muro, un gran objetivo y al final cada quien contribuyo con su
propia parte y la obra fue finalizada. Todo esto nos enseña que el servicio a
Dios ha de haber una unidad de los intereses públicos y privados de todos,
porque mientras cada uno hace los suyo separadamente en sus deberes
particulares, todos contribuyen al gran objetivo, el cual es: "La gloria
de Dios, y por ende, el bien de la Iglesia de Cristo y el beneficio de la
humanidad en general".
Es notorio en el pasaje, y es nuestro fin inmediato resaltarlo, que guiado por
los principios divinos cada uno debe trabajar en lo suyo o en aquello que Dios
le ha dado, pues de ese modo se contribuirá con el objeto final; veáse el caso: "Después de el restauraron otro tramo Hananías hijo de Selemias y Hanun, el sexto hijo de Salaf.
Después de ellos Mesulam hijo de Berequias
restauro frente a su almacén" (Neh.3:30); de
modo que el mas pequeño de los apartamientos, una habitación o cámara personal
sirvió como un estimulo para que alguien contribuyera a la obra en general de
reconstruir el muro.
No hay que forzar mucho la interpretación del texto, para inferir la
importancia de la cooperación o unidad de los intereses personal y publico en
el servicio a Dios. Las cosas están planeadas por la mente divina de tal modo,
que por la contribución de cada uno de los que laboran, contribuimos a la obra
en general. Una persona trabajando en lo suyo, a su propia habitación, añade su
parte, y ayuda a que el muro de la ciudad de Dios sea terminado. Cada hermano
cooperando en lo suyo refuerza al bien de la Iglesia, la edificación de la
sociedad, de la humanidad, y así damos gloria a Dios; porque si cada uno barre
y limpia la acera de su propia casa, entonces toda la ciudad estará limpia.
Como es dicho de David: "Que haciendo la voluntad de Dios, sirvió a su
propia generación".
Es, pues, nuestro mas alto honor participar en la construcción de la sociedad,
y ser una bendición a nuestra generación; pero para eso se requiere ensanchar
nuestros corazones, o lo que es lo mismo esforzarnos en procurar el bien de
nuestro prójimo, cultivar buenos deseos para los otros, hacer una buena
construcción de sus hechos. No de los que están lejos o de los que viven en
Australia, sino de aquellos que de algún modo u otro se encuentran cerca; tus
familiares, tus vecinos, tus compañero de empleo o estudio según el caso; en
fin el universo de tus conocidos.
Procura, pues, ser fiel a Dios en lo tuyo propio, y si eres fiel a Dios estarás
contribuyendo al bien de todos. Porque nuestro Señor se regocija en el buen
orden del Universo.
Amen.