
Texto: "La suma de tu palabra es verdad"
(Salm.119:160).
Un maravilloso argumento del origen divino de la Biblia es la amplia difusión
que ha tenido, es obvio en las obras de la providencia que la bondad del
Creador, y la divulgación de las Escrituras esta en conformidad en que lo mejor
sea difundido. A través de Europa, Asia, África y América.
Es cierto que el paganismo se ha difundido mucho, pero esa difusión es con
muchas religiones. En ciertos lugares adoran una estrella, una vaca, algunas
plantas, y los ritos difieren de acuerdo a la naciones; pero con el
Cristianismo no es así, es uno solo, como la levadura que ha leudado toda la
masa: "El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer
tomo y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedo leudado"
(Mat.13:33).
En el espacio de treinta años fue conocida en todo el Imperio romano, hasta la
misma casa del emperador llego. Sobre esto dijo Agustín: "Si los milagros
relatados por nuestros escritores son verdad, entonces ellos dan testimonio de
la verdad de las Escrituras. Sin son falsos o arreglados, entonces tenemos el
mayor de los milagros, que la religión Cristiana prevalezca en el mundo como lo
ha hecho".
Pero es aun mas maravilloso si se considera, que sus doctrinas son contrarias a
la naturaleza humana; no se promete gratificar los sentidos, ni esplendor de
vida, ni placeres, ni beneficios materiales; sino que somos atados a renunciar
a todas esas cosas y esperar persecución aun de nuestros amigos: "Si
alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame...
Que no reciba cien veces mas ahora en este tiempo: casas, hermanos, hermanas,
madres, hijos y campos, con persecuciones; y en la edad venidera, la vida
eterna" (Mat.16:24; Marc.10:30). Sus creencias
enseñan a navegar en contra de los vientos de la carne y del mundo; el hecho
que prevalezca es signo de su divino poder.
Considere los débiles hombres que la dirigieron o fueron usados para
promoverla: Algunos fueron pescadores, destituidos de ayuda, sin poder, ni
sabiduría, ni autoridad, sin las ventajas que uno pensaría necesarias para una
obra tan grande. Piense que si para dar a conocer cualquier producto en el
mundo y cambiar el gusto de las personas se necesitan recursos enormes, cuanto
mas para convertir los corazones de los hombres; y ellos predicaron y
convirtieron muchas naciones, y lo hicieron sin contar con el apoyo de los
grandes.
Los primeros que recibieron su mensaje no fueron los ricos, sino los pobres y
despreciados entre los pueblos. Es natural que cada uno trate de ganar la
sonrisa de los que están arriba, pero aquí fue al revés, puestos que fueron
perseguidos por los gobernantes y recibidos por los de abajo: "Oíd: ¿No ha
elegido Dios a los pobres de este mundo, ricos en fe y herederos del reino que
ha prometido a los que le aman?" (Stgo.2:5). Y
así como los israelitas crecían con la opresión, el Cristianismo con las
persecuciones. Lo cual es maravilloso.
No tenían dones de elocuencia, ni interés terrenal, ni las destrezas que tuvo
el mundo y aun así prevalecieron. Llevaron las Escrituras con sencillez, ni
arte ni pompa de palabras: "Y estuve entre vosotros con debilidad, con
temor y con mucho temblor. Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras
persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para
que vuestra fe no este fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder
de Dios" (1Co.2:3-5), y con esa debilidad trataron y ganaron a la fe
hombres talentosos e instruidos, cuya religión habían heredado de sus ancestros
por siglos y los persuadieron abandonarla y abrazar hasta la muerte el
Cristianismo. Ahora tú tienes muchos más razones para recibir las Escrituras
como la Palabra de Dios, que para dudar de ella.
Es cierto que hay verdades que son muy profundas y todavía no le hemos llegado,
pero que esto no te detengas en practicar de corazón lo que sí ya sabes.
Como esta escrito: "La suma de tu palabra es verdad" (Salm.119:160).
Amen.