
Texto: "Y Lot
afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de
ellos" (2 Pedro 2:8).
El justo Lot se afligía en dolor por el pecado ajeno,
en la misma media en que sus vecinos e hundían en codicia contra naturaleza;
hubo fuego santo en el pecho del patriarca y fuego infernal en los Sodomitas.
No era un simple disgusto al ver estos hombres entregados unos a otros en
codicia bestial, sino una constante opresión en el alma que lo atormentaba. Y
en su caso vemos que hay aflicciones liberadoras, y esta es una de esas, porque
fue librado precisamente por que se dolía. Este dolor era de su celo santo por
la gloria y santidad del Creador.
Es la luz que poseemos lo que nos aflige al ver la conducta nefanda de los
malvados, ya que el santo es alguien que desea la felicidad de todos los seres
humanos, y sabe por fe lo que espera a los incrédulos sino se arrepienten de
sus malos caminos. Mire el cambio que produce el conocimiento: "Y el dijo:
Entonces te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, pues tengo cinco
hermanos, de manera que les advierta a ellos, para que no vengan también a este
lugar de tormento" (Luc.16:27-28); un verdadero
Creyente no debiera ser menos caritativo que un impío en el infierno. El santo
sabe lo que le costo a Cristo el pecado, no solo lagrimas de agua, sino también
grandes gotas de sangre.
Ha sido la practica de todos los santos ser afligidos por el pecado ajeno:
"Dad gloria a Jehová vuestro Dios, antes que el haga que se oscurezca;
antes que vuestros pies tropiecen contra montañas tenebrosas y la luz que
esperáis el os la vuelva densa oscuridad y la convierta en tinieblas. Pero si
no escucháis esto, mi alma llorara en secreto a causa de vuestra soberbia. Mis
ojos lloraran amargamente y derramaran lagrimas, porque el rebaño de Jehová es
tomado cautivo" (Jer.13:16-17); el profeta
primero los exhorto y si no hacían caso a su advertencia, entonces estaba
dispuesto a llorar con lamento por la obstinación de ellos: "Mis ojos
lloraran amargamente y derramaran lagrimas." Este es una muestra de un
fiel y verdadero ministro del Evangelio, de lo cual yo mismo al leerlo me
siento avergonzado por mi infidelidad y falta de corazón pastoral. Si no nos
dolemos por ver el impío pecar será por ignorancia espiritual e insensibilidad
a los que han sido dados a nuestro cuidado.
Otro ejemplo elocuente, nuestro Salvador Jesús: "Y mirándolos en derredor
con enojo, dolorido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu
mano. Y la extendió, y su mano le fue restaurada" (Marc.3:5);
ellos le ofendieron, pero tales ofensas no fueron causa de ira sino de dolor al
ver la dureza de sus corazones. Tuvo compasión en lugar de pasión, lloro no
solo por Sus amigos, sino también por Sus enemigos.
Cualquiera pensaría que tal santa sensibilidad esta reservada solo para
aquellos extraordinarios casos, pero no, las Escrituras nos indican que esto
debe estar presente en todo verdadero hijo de Dios, porque cuando Su pueblo a
de ser marcado con fines de ser preservado ante un inminente juicio, tal es la
seña convenida para preservación: "Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de
la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una marca en la frente de los
hombres que suspiran y gimen a causa de todas las abominaciones que se hacen en
medio de ella" (Ezeq.9:4); El Señor divide los
hombres de un dado lugar entre los que son Suyos y los que no; los primeros
gimen por el pecado ajeno y los demás son vecinos incrédulos.
Los Corintios fueron censurados por el apóstol porque no tuvieron este lamento
por uno que había pecado entre ellos: "Vosotros estáis inflados de
soberbia ¿No habría sido preferible llorar?" (1Co.5:2); se espera este
corazón no solo parta santos como Lot, sino de todos.
El texto encierra una nota de balance, y es que no necesariamente hay que
producir lágrimas literales, puesto que Lot solo se
afligía, y no se dice que mojara sus ojos, lo que si es común en todos es la
posesión de un tierno corazón. En su caso vemos que hay aflicciones
liberadoras, y esta es una de esas, porque fue librado precisamente por que se
dolía.
Si como Lot, tu habitas en una sociedad perversa y
degenerada, entonces como el, esfuérzate en ser cada día mas santo. La palpable
impiedad de sus vecinos causo en el mayor aflicción; entonces en ti cada maldad
de la sociedad te mueva a ser mas virtuoso, y así estarás glorificando mas a
Cristo: "Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin
mancha en medio de una generación torcida y perversa, en la cual vosotros
resplandecéis como luminares en el mundo" (Fil.2:15).
Que la ignorancia sobre los asuntos espirituales que abundan en estos días te
mueva a ser más diligente en el estudio de la Palabra de Dios.
Amen.