Meditación Diaria

Meditacion del 12 de Marzo

Texto: “Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois” (Lucas 9:55).


El Señor no les permitió disfrazar su desamor con santo celo, así que les quito la careta. Cristo nunca, nunca permitirá que una buena causa en los Suyos se haga violando el amor. Nuestros buenos sentimientos no pueden excusar nuestras malas acciones. Es cierto que tenía buenos sentimientos por Jesús, pero no los excusaba para no ser reprendidos: Fue una censura cortante y amarga, por que tuvieron sentimientos desordenados.


Volvamos a las palabras de Jacobo y Juan: “Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (v54). Como si les hubiese dicho, aunque lo hayan aprendido de la Biblia, sus sentimientos no son bíblicos, ni del cielo como el fuego de Elías, eso terrenal, animal, mundano. Ellos habían leído y aprendido eso  en su Biblia, pero lo mal aplicaron. De aquí aprendemos: Lo que imprime sello de fidelidad bíblica a nuestras declaraciones, no es sólo que lo hagamos citando un verso de la Biblia, sino que además esté bien aplicado. Mire como los discípulos disfrazaron un sentimiento carnal de ropaje bíblico. El hábito no hace el monje. Mire cuan fácil el amor por Cristo se torna en crueldad. La misericordia nuca es cruel, ni severa, ni desordenada, es apacible. El Señor Jesús prohíbe la venganza personal en Su nombre. Los cristianos no son águilas, ni buitres, sino mansas palomas. Oiga esto: “Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado” (1Re.19:12). El Señor vino después de la serena voz.

 
Ellos dijeron: “Como hizo Elías” (v54). Le pusieron un color divino a sus impotentes deseos, el color era falso, disimulado. Ellos no habían considerado la diferencia en el espíritu de Jesús y el de ellos, quines por una simple impaciencia fueron movidos hacer una sugerencia furiosa. Para imitar correctamente los santos de Dios en acciones particulares hay que hacerlo sobre los mismos fundamentos, de lo contrario sería una burla o torpe imitación. Notemos: “¿Quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (v54-56). Esto es, vuestras acciones serán dignas de elogio y alabanza, cuando estén acorde con mis acciones de salvación.  

 

Amén.

 

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