
Texto: "Si se humillare
mi pueblo, sobre el cual ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,
y se convirtieren de sus malos caminos" (2 Crónicas 7:14).
Las cualidades de las personas: "Mi pueblo"; los Creyentes en Cristo.
Luego el orden de la terapia espiritual, lo cual es dado en tres particulares:
"Y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos
caminos". Las personas son descritas así: "Mi pueblo, sobre el cual
ni nombre es invocado". Todos los seres humanos son hijos de Dios
por creación, pero los cristianos son el pueblo de Dios por redención, son su
espacial tesoro, la heredad de Jehová. Las palabras del Pacto dicen así:
"Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios" (Jer.32:38).
Y en otro lugar es dicho: "Jehová ha apartado al piadoso para sí" (Sal.4:3).
En lenguaje del NT son descrito de esta forma: "Tuyos eran, y me los
diste; y han guardado tu palabra… Nosotros somos la circuncisión: los que
servimos a Dios en espíritu, que nos gloriamos en Cristo Jesús y que no
confiamos en la carne" (Jn.17:6; Fil.3:3). Las
palabras son aplicables al pueblo de Dios, o a los cristianos.
Texto: "Si se humillare
mi pueblo, sobre el cual ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro,
y se convirtieren de sus malos caminos" (2 Crónicas 7:14).
Las cualidades de las personas: "Mi pueblo"; los Creyentes en Cristo.
Luego el orden de la terapia espiritual, lo cual es dado en tres particulares:
"Y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos
caminos". Las personas son descritas así: "Mi pueblo, sobre el cual
ni nombre es invocado". Todos los seres humanos son hijos de Dios
por creación, pero los cristianos son el pueblo de Dios por redención, son su
espacial tesoro, la heredad de Jehová. Las palabras del Pacto dicen así:
"Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios" (Jer.32:38).
Y en otro lugar es dicho: "Jehová ha apartado al piadoso para sí" (Sal.4:3).
En lenguaje del NT son descrito de esta forma: "Tuyos eran, y me los
diste; y han guardado tu palabra… Nosotros somos la circuncisión: los que
servimos a Dios en espíritu, que nos gloriamos en Cristo Jesús y que no
confiamos en la carne" (Jn.17:6; Fil.3:3). Las
palabras son aplicables al pueblo de Dios, o a los cristianos.