
Texto: “Si, pues, coméis o
bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. No seáis
tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Corintios 10:31).
Una manzana o un jugo, no tienen moralidad, pero en el uso que le demos
pudiéramos darle una moralidad dañina a uno o a otro, entonces hay que cuidar
el uso que hagamos de cualquier criatura. Lo mismo aplica con la música.
Debemos hacerlo todo para edificación, y ¿qué es edificar? Edificación es el
acto por lo cual uno promueve el crecimiento de otro en conocimiento,
sabiduría, piedad, santificación o felicidad cristiana. Una música sana será
dirigida por la gracia de Dios, y la gracia verdadera siempre promueve estos tres:
El amor a Dios, el dominio propio y el amor al prójimo. Un música de sana
teología, y bien cantada estimularía a la alabanza al Señor; o que el
prójimo me edificaría con su canto, sería el caso.
La música en la casa de Dios ha de ser estructurada con Su Nombre, y Su
Palabra. Para probar esta verdad no hay que ir muy lejos: “La palabra de
Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros
en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con
salmos e himnos y cánticos espirituales” (v16). Particularicemos esta
afirmación, el milagro del Mar Rojo: “Entonces cantó Moisés y los hijos de
Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha
magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es
mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo
alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré” (Exo.15:1-2).
Se destaca que Moisés no canta de como se sentía cuando estaba en medio
de las aguas, sino que magnifica el Nombre de Dios y Sus obras, no la gloria
de las criaturas. Y más adelante lo dice literalmente: “Cantad a Jehová,
porque en extremo se ha engrandecido” (v21). Recordemos que las obras del Señor
revelan también Su Nombre, ya que por la creación se le llama el Creador.
Un pasaje adicional es aun más explicito: “Entonces, en aquel día, David
comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de sus
hermanos: Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer en los pueblos sus
obras. Cantad a él, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. Gloriaos
en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová”
(1Cro.16:7-10). O que la música en la Casa de Dios se estructura con Su Nombre,
y Palabra.
Amén.