Meditación Diaria

Meditación del 11 de enero

Texto:"Una cosa he demandado a Jehová, esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo (Salmo 27:4).


Es un asunto de naturaleza obligada que el corazón se derrame en alabanzas después de una victoria; el gozo del que conquista es como el vientre de la mujer encinta, que no puede permanecer oculto. Y he aquí la prueba en la dulce experiencia de David, el había experimentado la bondad de Dios en su propia vida al vencer la adversidad que tuvo, y a seguidas su alma exclama en un canto de liberación.


En la primera parte de este salmo muestra varias cosas: Su consuelo, firmeza o determinación y cuidado. SU CONSUELO: El ha dicho en el inicio: “Jehová es mi luz, mi salvación y la fortaleza de mi vida" (v1). David procura presentar a Dios de la manera mas atractiva y mas dulce para el alma: luz, salvación y fortaleza, en contraste con tres miserias propias de todos los mortales: ignorancia, peligro y debilidad. Es notorio lo útil de la fe cuando se tiene a Dios como la protección contra cualquier maldad que pueda presentarse; esto es lo que llamaríamos "una santa confianza", "un santo atrevimiento". "La fe nos acerca a Dios y cuando la fe es correctamente ejercitada nuestros enemigos desaparecen", "tropezaron y cayeron". (v2).


SU FIRMEZA O DETERMINACION: "Aunque un ejercito acampe contra mi, no temerá mi corazón", (v3). El pone el caso del mayor peligro, todo un ejercito contra el. "La buena experiencia engendra esperanza". El coraje de David no esta apoyado sobre el mismo, sino sobre Dios, su fe se levanto como fuego de entre las cenizas o como un hombre salido por el poder de Dios de entre el polvo de la tierra. De aquí aprendemos: Que cuando un hombre ve a Dios en su grandeza y su poder, y esta visión mediante un espíritu de fe, entonces todas las cosas por debajo son como nada, bien dice el: “NO TEMERA MI CORAZON".


SU CUIDADO 0 INTERES: David había pasado por la amarga situación de verse atrapado y confundido ante la enormidad de su enemigo, pero fue librado, y como consecuencia expresa todo su interés con estas palabras: "Una cosa he demandado a Jehová, y esta buscare; que este yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida". Había saboreado la dulce bondad del Señor. Es como si hubiera resuelto no descansar hasta conseguir el interés de su alma. ¿Como podemos llegar a tener esos deseos que David tuvo, de contemplar la hermosura de Dios? Respuesta: debemos tener sentidos espirituales. La vida que Cristo da viene acompañada de esos sentidos; ojos para ver, oídos para oír, gusto para saborear y corazón para sentir las cosas del Espíritu. En otras palabras es lo que Pablo llama "espíritu de revelación (Ef.1:17). Cuando Dios hizo al mundo lo primero que fue creado fue la luz, ¿por que? Porque toda la excelencia de las criaturas puede ser discernido por la luz.

 
De manera que toda la excelencia de Dios y de Cristo debe ser encontrada en la palabra, la luz espiritual. Si no hay luz en el entendimiento, Dios no dejara ver su gloria y nosotros no seremos consolados. Trabajemos, pues, para ver nuestras deformidades en el espejo de las Escrituras y entonces podremos ver la hermosura de Cristo. "En tu luz veremos la luz" (Sal.36:9).

 

Amen.

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