
Texto: Henos aquí por
siervos tuyos. Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de
Dios? Vosotros pensasteis mal contra mi, mas Dios lo encaminó a bien, para
hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo” (Génesis 50:18).
He aquí en graficas el cuadro del
patriarca José como modelo de un hombre compasivo, la ternura y misericordia de
este buen hombre hacia aquellos que le hicieron el mal: "Y José lloró
mientras hablaban". Si el hubiese sido un hombre de espíritu mundano, se
habría comportado agrio con sus hermanos. Pero verdaderamente él los había
perdonado de todo corazón, y les había dado abundantes pruebas de que la mala
conducta de ellos había sido borrada de su memoria. ¿Como podemos imaginar que
durante diecisiete años se había comportado como un hipócrita? Pero él no
atribuyó la desconfianza de ellos a la ingratitud, ya que por todo eses tiempo
los había sustentado, sino a los temores de la nueva situación en que estaban
como consecuencia de la muerte de Jacob.
Esto puede verse, pues si él lo hubiese visto como ingratos
se habría enojado, y no se hubiese fundido con lagrimas como ocurrió. Las
suaves pasiones de su alma operaron fuertemente en el corazón de José; las
pasiones furiosas de el enojo nunca encontraron en el cabida, siempre las
rechazó y las mató antes que se manifestasen, temía a Dios. también vemos que
ellos no eran los mismos hombres fieros y envidiosos de antaño, la aflicción y
el miedo los habían humillado hasta el polvo: "Bueno me es haber sido
humillado, para que aprenda tus estatutos" (Sal.119:71).
Es el orgullo que nos hace sentir
molestos cuando somos puestos por debajo de aquellos que hoy son nuestros
iguales. Procuremos no olvidar que es del Señor bajar al grande y exaltar al de
abajo, de acuerdo a su propio placer. Ellos actuaron como hombres quienes
aceptaron el castigo de su iniquidad y se humillaron bajo la poderosa mano de
Dios, habían cambiado, son hombres diferentes.
Es notorio el esfuerzo de José de disipar todo pensamiento
inquietante en las mentes de sus hermanos, vea su ternura: "Lloró y les
respondió: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios" (v19), es como si
dijera, la venganza por el pecado es una prerrogativa de Dios, eso no me
pertenece. José fue un magistrado puesto por Dios para tomar venganza de los
que hacen el mal, pero él mismo sabia y practicaba con temor santo que no podía
ejecutar las venganzas personales contra él hecha por sus hermanos.
José vivió muchos años antes de que Moisés dijera: "Mía
es la venganza, dice el Señor", no obstante ya el sabia que de Dios es la
venganza; de cierto que Dios se revela a los piadosos, les enseña buen sentido
y sabiduría a todos los que creen en sus mandamientos y le obedecen. No se
atrevió a usurpar las prerrogativas del Juez de toda la tierra, por su temor
santo. Aun así, esta prerrogativa es diariamente usurpada por todos y cada uno
de los que no tienen un espíritu perdonador, y cuanto daño hacen a la causa de
la verdad y a ellos mismos. Recuerda, que tú y yo estamos llamados a ser como Cristo:
"A seguir sus pisadas" (1 Ped.2:21-23).
Amen.