
Texto: “Y Jesús dijo al
hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y la mano le fue restaurada. Y salido
los fariseos tomaron consejo con los herodianos contra él, para
destruirle" (Marcos 6:6)
Es notoria en el pasaje la ternura de Jesús con ellos, no obstante le oponían
con mal corazón, de donde se infiere que la dureza de corazón es contender con
Dios, es pelear contra Su amor. La dureza es el mayor enemigo que Dios tiene de
este lado del infierno. La escena del pasaje nos dice que hay una combate montado de la criatura contra el Creador por la
dureza. El profeta habla de este grupo tan numeroso que hay sobre la tierra y
que se opone a Dios: "Les amonestaste para hacerlos volver a tu ley, pero
ellos actuaron con soberbia y no escucharon tus mandamientos. Pecaron contra
tus decretos, los cuales, el hombre que los cumpla, por ellos vivirá. Dieron
las espaldas en rebeldía, endurecieron su cerviz y no escucharon" (Neh.9:29); esto es así, porque cada mandamiento de Dios es
una oferta de Gracia, un mensaje directo de parte del Señor.
Entonces el ruego a ti es que no seas obstinado, como bien dice el profeta:
"Oíd y prestad atención; no seáis altivos, pues Jehová ha hablado. Dad
gloria a Jehová vuestro Dios, antes que él haga que se oscurezca; antes que vuestros
pies tropiecen contra montañas tenebrosas y la luz que esperáis él os la vuelva
densa oscuridad y la convierta en tinieblas" (Jer.13:15-16).
Esto es, que estás a tiempo de salvarte. Ríndete y dale la gloria de que te
conquistó voluntariamente, que no fue a la fuerza como hizo con faraón.
El remedio contra la dureza de corazón es la Palabra de Dios y la oración.
Sobre la Palabra es dicho así: "Por eso, como dice el Espíritu Santo: Si
oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones" (Heb.3:7-8).
Hay dos maneras de romper el hielo, con martillo o calor, recibe, pues, la
Palabra con interés, con amor calido y tu corazón será, no roto, sino fundido.
Recíbela con fe, o con la disposición de obedecerla, que tus ideas o
pensamientos sena gobernados por la Palabra de Cristo. Que el poder para
realizar tus panes y proyectos sea sacado del poder y la Presencia de Dios.
Mira la historia de Josías: "Por cuanto tu
corazón se ha enternecido y te has humillado delante de Dios, cuando escuchaste
sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; por cuanto te
humillaste delante de mí y rasgaste tus vestiduras y lloraste en mi presencia,
yo también te he escuchado, dice Jehová" (2 Cró.34:27).
En cuanto la oración el profeta dice: "Les daré otro corazón, y
pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. De la carne de ellos quitaré el
corazón de piedra y les daré un corazón de carne" (Ezeq.11:19).
Sólo Dios puede ablandar el corazón, entonces ve a El y practica el deber de la
oración pidiéndole que esta promesa sea también para ti. Ruégale que te de una
mente enseñable como un niño, que te haga un buen estudiante de Su Escuela, y
que te de también ser afectuoso, amable, tierno, humilde. No seas como estos
fariseos, abandona de seguir peleando contra Cristo y Su Palabra. Arrepiente de
tus pecados y pon tu confianza en la obra de Cristo.
Amén.