Meditación Diaria

Meditación del 16 de Agosto

Texto: "Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar" (Salmos 119:49).


El salmista habla como si Dios se hubiese olvidado, algo que no puede ocurrir. Hay una verdad encerrada aquí que nos anima, y es esta: Que el corazón de Dios esta tan entusiasmado con Su pueblo que no se aguanta hasta que el regalo sea recibido por Sus hijos, y por eso se lo anuncia antes de dar o hacer el bien que tiene en Sus planes para Su pueblo, como si Su promesa fuese una radiación de Su amor. Se agrada introducirnos en el ambiente del agradable olor de la comida, antes que la comamos.


Cuando alguien promete algún bien, desde antes se hace deudor, pues estaría empeñando su palabra. El creer o confiar en la palabra de fe es hacer al Señor deudor nuestro por Gracia. En parte, esa es la hermosura del Evangelio, que Dios se ha comprometido con los que creen en Su palabra: "No profanaré mi pacto, ni cambiaré lo que ha salido de mis labios" (Sal.89:34); las palabras que salen de la boca de Dios no tienen reversa ni segundos pensamientos. Es en base a esta verdad que los Creyentes pueden pedir con libertad y confianza sobre lo que El ha prometido. Sería un poderoso argumento que puedas pedirle no más de lo que Dios ha prometido.

Texto: "Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar" (Sal


El verso dice: "Acuérdate de la palabra dada a tu siervo"; se deduce que en esto acto de fe hay que estar apercibidos de una dilación entre el tiempo de la promesa y cuando se recibe. Dios promete hacernos el bien, pero no de inmediato. Es obligado señalar que este retraso no es por falta de ternura o una restricción en hacernos el bien, no. Ni tampoco porque Dios no sepa cual es el momento mas apropiado para ayudar a Su pueblo: "Jehová espera para tener piedad de vosotros; por eso, se levanta para tener misericordia de vosotros. Porque Jehová es un Dios de justicia, ¡bienaventurados son todos los que esperan en el!" (Isa.30:18).  Jamás pensemos que sea por impotencia o falta de visión, nada de eso. El hace las cosas en el tiempo mas apropiado y esto, en parte, por Su gloria: "Todo lo hizo hermoso en su tiempo" (Ecle.3:11). El es el Único y sabio Dios.

 
Surge una pregunta: ¿Por que Dios dilata lo que ha prometido y permite que en el ínterin caigan adversidades y problemas sobre el Creyente? En Su misericordia lo hace así para que durante ese tiempo seamos ejercitados en diferentes gracias. En ocasiones será probada nuestra fe.


Veamos lo que es la fe: "La fe es la constancia de las cosas que se esperan y la comprobación de los hechos que no se ven" (Hebr.11:1); nótese que esta Gracia tiene dos elementos esenciales: Esperar y ver lo invisible. Entiéndase que nuestras peticiones al Señor están vigorizadas por la sangre de la fe. Pedimos en fe, y la respuesta vendrá con un fortalecimiento en la fe.


La fe es una dependencia en Dios sobre cosas fuera de nuestro alcance y visión. Mas aun que en el camino de la fe, nos encontraremos con casos donde lo esperado no sol esta fuera de  nuestro alcance, sino que también parecerá contradecir nuestra esperanza y que Dios parece alejar el bien de nuestro ojos. Que en lugar de una respuesta adecuada a lo que pedimos vemos en cambio una abierta negación, en tal caso la espera parece evaporarse. El caso clásico es la mujer sirofenicia: "Entonces ella vino y se postro delante de el diciéndole: ¡Señor, socórreme! El le respondió diciendo: No es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos. Y ella dijo: Si, Señor. Pero aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus dueños. Entonces respondió Jesús y le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Sea hecho contigo como quieres. Y su hija fue sana desde aquella hora" (Mat.15:25-28). Cundo Cristo hablo (v26), a la mujer le fue peor que si El hubiese quedado en silencio, como si la palabra del Señor aumentara su desespero. Luego ella por la fe trasformo la reprensión en un beneficio (v27).

  
Hay ocasiones donde parece como si Dios no tomara en cuenta nuestro deseo, sino que por el contrario parece arrastrarnos por el suelo. El caso de Job es bien ilustrativo ya que en un momento parecía como si el patriarca estuviese siendo tratado como un enemigo, pero reacciono y vio a Dios como su mejor amigo.  


Si eres un Creyente, te mantendrás esperando, aun cuando Dios parezca olvidarse de Su promesa. El beneficio de algunas promesas divinas cae como los primeros mangos maduros del verano, del árbol a la boca, pero con otros hay que esperar.

 

Amen.

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