
Texto: "Gustad,
y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él" (Salmos 34:8).
Confía en sus promesas, y te lo confirmará en tus propias experiencias. No
tomes esta invitación al deleite como algo añadido a tus deberes religiosos,
sino como el centro y médula de tu vida. Esta es la esencia del verdadero
cristianismo: Deleitarse en Dios. Esa es la corona de una vida piadosa,
disfrutar del Creador por siempre. Y eso no es ocuparte sólo de tus deberes,
sino todo tu ser por completo en buscar a Dios, y gozarte en El. La sangre del
Unigénito Hijo de Dios fue el pago dado para tu rescate, y has sido rescatado
para que seas feliz aquí y después de aquí por la eternidad. Hermano:
Esfuérzate a tomar la senda de una vida santa y celestial y serás visitado con
placeres sobre placeres.
Así que, será tu mejor y total trabajo asegurarte cada día que posees un
entendimiento más claro y seguro de Dios en Cristo. Esto se hace así, haz que
tu conducta sea amiga inseparable del Señor Jesucristo, ámale en todo, o procura
no contentarte con tener la Palabra de Dios ante tus ojos o en tu boca, sino
que medites en Ella, haz pausa sobre lo leído, y ruega al Espíritu Santo que la
selle sobre tu corazón.
Entonces es muy apropiado a nuestra presente peregrinación, o a las
circunstancias por las que atraviesa la Iglesia de Cristo, tenemos mucha
opresión. El disfrute y aparente felicidad de los impíos agobia, y peor aun,
nos inclina a la impaciencia y al deseo de correr con ellos en su desenfreno
con apariencia de felicidad, no podemos negar que quisiéramos imitarlos. Así
que, este verso es un instrumento de probación, ya que deleitarse en Dios es
una de las obras más radicales para probar el amor por Cristo.
Hablamos así porque nuestro pleno deleite está reservado para el mundo por
venir, y hacerlo ahora es un gran deber y la vez una clara muestra de amor por
Dios, o que el deleite sea siempre El, aquí y después de aquí. Lo comentamos
con palabras humanas, no obstante la propia revelación divina así lo certifica:
“Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”. O que se trata de un
deleite en fe ahora, y deleite de plena posesión allá. Cuyo significado o
mensaje implícito sería que en medio de problemas y dificultades la medula del
deleite es el objeto de nuestro amor, Dios mismo.
Amén.