Meditación Diaria

Meditación del 29 de noviembre

Texto: “Aunque la higuera no florezca ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación" (Habacuc 3:17-18)


El pasaje nos enseña que en tiempos donde veamos la aproximación u ocurrencia de calamidad pública, la respuesta de un alma Creyente es ejercitar la fe: "Con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación" (v18). Tal es el significado de este pasaje. Otro caso: A Noé se le anunció la venida de una calamidad universal, y su reacción fue un temor reverente, se esforzó en trabajar para su salvación y la de se familia. La seguridad carnal se ausenta, el vivir por fe se hace más difícil de lo habitual, aun cuando la persona sea un verdadero Creyente. Ahora tenemos más razón que ellos para temer más los juicios de Dios y las calamidades. Donde la fe reina sobre el corazón con este temor reverente, entonces el individuo se preparara para lo que viene. Así que, Las calamidades abrirán tus ojos de fe para ver la santidad de Dios.


El estado del corazón Creyente frente a las calamidades debe estar sintonizado en ejercer la fe en Dios. Es cierto que cuando el río suena, es que agua trae. El sonido llega primero y nuestros ojos entonces esperan por ver la corriente de agua. De manera semejante la fe con las calamidades, ellas deben poner los ojos de la fe en espera de ver la santidad divina. Cuando se ejercita la fe una cosa sigue la otra. Veamos esto en el profeta Habacuc: "Observad entre las naciones y mirad. Quedaos asombrados y atónitos, porque yo haré en vuestros días algo que aun si se os contase, no lo creeríais… Luego pasará como el huracán" (Hab.1:5,11). Esto es, que viene una gran mal sobre el pueblo. El vio calamidad publica, y a seguidas sus ojos también vieron la santidad divina: "Eres demasiado limpio como para mirar el mal; tú no puedes ver el agravio" (1:13). En un ojo de fe una cosa sigue la otra. En caso de que así no sea, entonces debes ejercitar tu fe para verlo. Si oyes la gallina cacareando y vas al nido, pero no encuentras el huevo, entonces es tu obra no descansar hasta encontrar donde la gallina lo dejó. Lo normal es que el Creyente tan pronto vea calamidad, vea también la santidad, pero si no lo ve, entonces no debe descansar hasta que la visión sea la santidad divina.


Esto mismo es presentado en otro lugar de las Escrituras así: "En aquel día los hombres arrojarán a los topos y a los murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro que habían hecho para adorarlos, a fin de meterse en las grietas de las rocas y en las hendiduras de las peñas, a causa de la temible presencia de Jehová y del esplendor de su majestad, cuando Jehová se levante para hacer temblar la tierra" (Isa.2:20-21). Cuando el corazón tiene la luz de la fe en Cristo, entonces veremos la gloria de Dios actuando en los juicios o calamidades públicas. Tal visión producirá humillación o abatimiento en el alma, la grandeza del poder de Dios y Su terrible majestad se hará presente en nuestros pensamientos.


El orden es este: juicios y tras eso la manifestación de Su santidad. Otro caso: "Oh Señor, ¿quién no temerá y glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo. Todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti; porque tus juicios han sido manifestados" (Apoc.15:4).


Uno se pregunta ¿por qué? Y la respuesta no se hace esperar: “Porque tus juicios han sido manifestados".

 
 Así que, las calamidades abrirán tus ojos de fe para ver la santidad de Dios.

 

Amen.

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