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Santiago 4:3-5 - Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?


El texto enseña que se puede orar incorrectamente. “Pedís mal”. Oras mal cuando lo que le pides a Dios es para gastar en tu deleites. El apóstol Santiago le llama adulterio. Nuestra traducción de la Biblia dice “Oh almas adúlteras”, pero en el original es una sola palabra, “adúlteras”. Y es femenino a propósito. La iglesia, los creyentes, son la esposa de Cristo según Efesios 5 y el pueblo de Dios es representada como su esposa en Ezequiel 16.

 

Cuando le pides cosas a Dios para gastar en tus deleites en lugar de Dios estas siendo infiel a Dios como la esposa que usa los bienes que su marido le da para pagarle a hombres extraños para acostarse con ellos.

 

Noten como Dios se refiere a la idolatría de Israel en Ezequiel 16:32-34: sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos. A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones. Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por esto has sido diferente.


Es posible pedirle a Dios un bien material y que él no nos lo conceda porque ese bien sería objeto de idolatría, que es lo mismo que adulterio espiritual.

 

Noten los versos 2 y 3.

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

 

Tu deleite ha de ser Dios y no que Dios sea un medio para conseguir cosas que amas más que a Dios.

 

Mateo 7:7 dice: Pedid y se os dará.

 

¿Es Mateo 7:7- una exhortación a usar a Dios como el genio de la lámpara de Aladino? No. Es claro que el punto de la promesa de Mateo 7:7-11 es pedir con confianza la gracia necesaria para vivir la vida cristiana, pues Dios te lo concederá.

 

Algo que nos puede ayudar a ver y usar la oración correctamente es reconociendo que es una arma de guerra. En Efesios 6, el apóstol Pablo nos describe cuales son nuestras armas espirituales para luchar.

 

Efesios 6:17-19 - Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; (18) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; (19) y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,


La oración es un instrumento de guerra, no una barita mágica para satisfacer nuestros deseos terrenales. El mantener una mentalidad de guerra nos ayudará evitar peticiones malas.

 

John Piper: La oración no es un interfono doméstico, sino más bien un walkie- talkie de guerra.

 

Un interfono doméstico es el instrumento de comunicación que utilizan las personas adineradas para solicitar los servicios de sus mayordomos, mientras que el walkie-talkie es un instrumento de comunicación que utilizan los soldados en la guerra para pedir municiones y refuerzos, informar la ubicación del enemigo, pedir asistencia para los heridos, etc.

Así han de ser nuestras oraciones. Todo lo que pidamos ha de ser para contribuir con la causa de la guerra.

Oremos por todo para la gloria de Dios

 

Hermanos, en ninguna manera es nuestra intención y mucho menos la intención de nuestro Salvador que dejes de orar por las cosas materiales. Orad sin cesar. Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego. La intención es que nuestras oraciones están cada vez más saturadas por peticiones espirituales y que aun las peticiones por cosas materiales y temporales sean con el propósito de glorificar a Dios con nuestras vidas y aumentar nuestro gozo y deleite en él más que en sus dones.

 

Ahora más que nunca pidamos con la seguridad plena de que Dios nos concederá todo lo que le pedimos que contribuya para nuestro mayor bien y gozo.



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