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Siendo un don significa que el Creyente ha de encontrarse, no bajo el disgusto divino, sino bajo Su agrado. Dicho en otras palabras es, que este gozo llega teniendo uno buena comunión con Dios. Quien santifica al Creyente es el Espíritu Santo. Si el Creyente camina en pecado o en incredulidad el Espíritu se contrita, la santificación se detiene, en cambio si se disfruta de buen testimonio, el Espíritu sonríe la santificación se acrecienta; lo cual trae gozo: “Por el poder del Espíritu Santo”.

 

Veamos esto con mayor claridad: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido” (1Jn.1:3-4). Aquí se pueden ver varios asuntos: Su testimonio: “Lo que hemos visto y oído”. Una acción, predicarlo: “Eso os anunciamos”. Un propósito, comunión espiritual: “Para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”. Una proclamación: “Estas cosas os escribimos”. El fin de todo este asunto: “Para que vuestro gozo sea cumplido”. No es nuestra presente intención considerar las partes del texto, sino que se despejó el panorama para fijar nuestro interés en lo tocante al gozo: “Para que vuestro gozo sea cumplido”. Llamo la atención a esta palabra que aquí es traducida como “cumplido”; tiene por significado suplir o proveer con abundancia o generosidad.

 

En resumen:  Se puede afirmar en base a lo que aquí es revelado por  el  apóstol Juan, que el gozo Cristiano no nace de  la posesión de bienes materiales, o recibir salud o dinero en abundancia, sino que surge al ejercer fe sobre la Palabra escrita, y en particular las promesas, o lo que es  lo mismo, tener comunión con Dios por medio de las Escrituras.



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