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Hay asuntos que realmente uno sabe, y otros que se lo imagina, o no lo sabe como debiera. Hay conocimiento en lo cual se empieza bien, y luego la imaginación lo echa a perder. La experiencia religiosa de no pocos Creyentes reconoce, que a pesar de que la imaginación es un instrumento de ayuda a la mente, a menudo engaña.

 

El apóstol hace saber a los Corintios esta triste realidad; nótese: “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.” (1Co. 8:2). Este versículo inicia con una conjunción: “Y” que une lo que sigue con lo anterior. Antes el escritor dijo: “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.” (v1).  Esto suele ser común en asuntos de índole religioso, se hizo presente entre los hermanos de Corinto. Algunos habían sido instruidos en asunto filosóficos, o en cultura académica del mundo, concluyeron que debido a que tenían más escuela que los otros, eran más capaces de comprender el Evangelio; se creyeron superiores al resto de sus hermanos, y ante ese común mal el escritor divino les sale al frente: “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.” Su imaginación les nubló los ojos, y en lugar de crecer espiritualmente, decrecieron.

 

Este es el terrible efecto que produce la auto complacencia, o estar satisfecho con lo que se sabe: “Si alguno entre vosotros se cree sabio;” o se imagina serlo, como si obtuviera un conocimiento parcial de la Luna, pero se cree conocerlo todo, su imaginación le privaría de conocer el resto. El juicio veraz de nuestra espiritualidad no lo tiene la imaginación, sino la buena práctica: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.” (Stgo.3:13). Hay personas expuestas a buenos predicadores, y cuando visitan otras Congregaciones, en lugar de ser humildes y mostrar que están más cerca de Cristo, usan el nombre del maestro famoso para colocarse por encima de sus hermanos, y esto es censurable: “Los pensamientos de los sabios son vanos… ninguno se gloríe en los hombres.” Cuan fácil engaña la  imaginación altiva.

(Extraída del Sermón: “Una Imaginación Engañosa.” (1C0.8:1)……Pastor Oscar Arocha…. Enero 10/2009).



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