Domingo
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Miércoles
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Servicio de Oración

Nuestro Blog

¿Soy Evangélico o Soy Legalista?
Los herbívoros comen hierbas; los carnívoros, carne; los Evangélicos comen evangelio y los Legalistas comen leyes o reglas religiosas. Hay, pues, una gran diferencia en la lucha espiritual contra el pecado entre el Evangélico y el Legalista. Dicho de otra manera, que uno y otro difieren en los principios espirituales de donde proceden.Leer Mas

Sobre la Bondad de nuestro Dios
Las Santas Escrituras revelan que “Dios es bueno”, y esto debe ser entendido no sólo que en Su esencia El es único, supremo y perfectamente bueno; sino también, que en Sí mismo el Señor es beneficioso a todas las criaturas, lo que en otro lugar se denomina Su benignidad, o el bien comunicado de Sí mismo: “Ninguno es bueno, sino sólo uno, Dios” (Mar.10:18). En resumen, la bondad divina es: El beneficio que comunica a las criaturas. Leer Mas

Genética y Depresión Espiritual
Los pensamientos de aflicción, angustia, y lamento se dan en el centro del corazón. Estas flechas de depresión pudieran irse por un tiempo, pero con tristeza decimos que, como hijo de su casa, a su casa vuelven. Todas las facultades humanas tienen su propio lugar de asiento: la vista es confinada a los ojos; la audición a los oídos; el sentir al tacto, y estas perturbaciones al corazón, o en mi fuero interno. El cerebro es el medio o instrumento, pero su destino final es el corazón, el asiento de nuestros afectos.Leer Mas

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Expositor: Ramón Peña

Sermón: ¿Qué espero? La pregunta que ordena el corazón

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El dedo de Dios: Evidencias de una reino presente

Descripción:

Expositor: Jonathan Bautista

Sermón: Cumpliendo el propósito de ser luz

Descripción:

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Meditación del 8 de Octubre

Texto: "El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de 430 años" (Exodo 12:40).

 
En una tierra donde somos peregrinos, no esperemos vivir como los que aman o son naturales de esa tierra. Los moradores de este mundo aman las facilidades y la prosperidad terrenal de aquí abajo, porque eso es lo que ellos anhelan, pero si tú eres hijo de Dios no debes olvidar nunca tu condición de peregrino, tu estás aquí de paso hacia la patria celestial, no te extrañe, pues, que los hombres mundanos vivan con mucho mas facilidad que tú, porque no eres de aquí, sino de arriba, los que han nacido de Dios son de Dios y hacia Dios se dirigen o van.


Esfuérzate, pues a mantener la mente consciente de tu condición, y no aspires  a vivir como viven los incrédulos, en cambio sea tu corazón como el de David: "Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mi" (Sal.131:1).

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