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Nuestro Blog

¿Qué es la Sana Doctrina?
La sana doctrina, como su nombre indica, es: la sana enseñanza evangélica que sana el alma. Sana doctrina o doctrina que sana del pecado, porque nuestro Salvador no vino a hacer milagros u otras cosas portentosas per se, sino a salvar pecadores. Más aún, el mandato apostólico es que a medida que se acerque el fin del mundo, y la apostasía crezca, la principal labor de la Iglesia del Señor Jesús no son las actividades, sino aumentar la predicación de la sana doctrina. Así se lo hace saber Pablo a su discípulo: “Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción” (2 Tim. 4:2), esto es, si hay mucha iniquidad en la naciones, entonces que abunde la sana doctrina de nuestra parte, porque ella es la doctrina que sana del pecado.  Dios ha dado un único remedio para sanar el alma, la sana doctrina.Leer Mas

Cuidado con Pedir Mal
Santiago 4:3-5 - Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
El texto enseña que se puede orar incorrectamente. “Pedís mal”. Oras mal cuando lo que le pides a Dios es para gastar en tu deleites. El apóstol Santiago le llama adulterio. Nuestra traducción de la Biblia dice “Oh almas adúlteras”, pero en el original es una sola palabra, “adúlteras”. Y es femenino a propósito. La iglesia, los creyentes, son la esposa de Cristo según Efesios 5 y el pueblo de Dios es representada como su esposa en Ezequiel 16.Leer Mas

El Discernimiento
Las palabras de este Blog son para hacer una mirada breve sobre esa virtud espiritual, llamado también buen juicio o discernimiento, en orden que glorifique a Cristo y aprobar lo mejor para nuestras almas.Leer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Cuando Dios parece ausente, pero no lo está

Descripción:

Expositor: Ramón Peña

Sermón: Vivir en la tierra, enfocado en el cielo

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Entre intención y entrega: el verdadero discipulado

Descripción:

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Meditacion del 1 de Mayo

Texto: "Con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación" (Habacuc 3:17).

 
Hay un dicho muy corriente en nuestra región: "A mal tiempo, buena cara". Ahora bien, una cosa es decirlo y otra vivirlo, o que sea una realidad vivificante, y eso mismo es lo que el profeta aquí experimenta, y lo que debe experimentar un corazón de fe, aun antes de que eso ocurra, la suposición de que el sustento esencial falte.  Para el Creyente será así, que en Dios siempre habrá mejores cosas, que las que podamos encontrara en las criaturas. Si el Señor te lo quitase todo, y tu situación sea como supone el profeta, ten por seguro que te dará mejores que las que te ha quitado. Como dice el escritor de Hebreos: "Con gozo padecisteis ser despojados de vuestros bienes, sabiendo que vosotros mismos tenéis una posesión mejor y perdurable en los cielos" (Hebr.10:34). Las pruebas del Creyente tienen esa gran bendición, que cuando somos despojados del gozo de los sentidos, nos queda un gozo que no se agota ni se termina, el gozo de la fe. El gozo por el creer crece cuando el primero se ausenta. Ya que se trata de gozarse en cosas que no se ven. Para eso hay que levantar el alma, y en esta situación ella se levanta sobre la carencia del gozo temporal. Nótese que el dice: "Yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación". Su alegría es en el Dios invisible, sólo el alma que ha nacido de nuevo puede verle, y específicamente en la salvación que nos ha dado, en lenguaje del NT es gozarse o estar satisfecho en Cristo. La fe verdadera saca miel de la carencia de bienes, sea esta carencia supuesta o real. Esta es la misericordia del Dios de nuestra salvación, que llama las cosas que no son como si fuesen. Del dolor y angustia, de la falta de pan y agua saca alegría para su redimido pueblo.

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