Texto: “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero
la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva.
Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿Por que moriréis? (Ezequiel
33:11).
Este texto revela lo resuelto que está Dios por la conversión de los pecadores.
Tiene un profundo deseo de hacerles el bien. La diligencia de un ser es fruto
del interés y el interés nace o es encendido por el amor, Dios ama que el
incrédulo se vuelva o se arrepienta de su mal camino. Del texto aprendemos que
todos los caminos del inconverso son malos, el Señor no desea el mal para los
hombres, por eso les ruega que se vuelvan, que se arrepientan, que cambien su
forma habitual de vida, e inicien a seguir lo que El les mande.
Los que ahora están convertidos oyeron la voz del Salvador y sin dilación
vinieron a Cristo, no menospreciaron la obra del Espíritu Santo sobre sus
corazones. Ellos estaban ansiosos de conocer cual era la voluntad del Creador,
y al verla se sometieron: Volverse. Pensaron ¿como es posible que el Creador
enviara un mensaje a sus criaturas y yo como una de ellas rehuse
obedecerle? Dios te dio el aliento y todo tu ser, además te envía un mensaje
desde el cielo: volveos, volveos, ¿Por que moriréis? El que tiene oídos para
oír, que oiga. Si la tierna Majestad te dijera que mañana vas a morir, ¿no la
oirías tu?, de cierto que no la despreciarías, pues eso mismo es lo que se te
esta diciendo. Esta voz concierne a tu vida o muerte eterna, tu destino después
que el alma se separe del cuerpo.







