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Nuestro Blog

Cuidado con Pedir Mal
Santiago 4:3-5 - Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
El texto enseña que se puede orar incorrectamente. “Pedís mal”. Oras mal cuando lo que le pides a Dios es para gastar en tu deleites. El apóstol Santiago le llama adulterio. Nuestra traducción de la Biblia dice “Oh almas adúlteras”, pero en el original es una sola palabra, “adúlteras”. Y es femenino a propósito. La iglesia, los creyentes, son la esposa de Cristo según Efesios 5 y el pueblo de Dios es representada como su esposa en Ezequiel 16.Leer Mas

El Discernimiento
Las palabras de este Blog son para hacer una mirada breve sobre esa virtud espiritual, llamado también buen juicio o discernimiento, en orden que glorifique a Cristo y aprobar lo mejor para nuestras almas.Leer Mas

Jesús
Lo que el nombre "Jesús" nos revela sobre El Hijo de DiosLeer Mas

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Expositor: Juan José Pérez

Sermón: Entre intención y entrega: el verdadero discipulado

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: De la gracia al sello

Descripción:

Expositor: Juan José Pérez

Sermón: El celo que destruye y la gracia que salva

Descripción:

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Meditacion del 22 de Abril

Texto: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4).


Este salmo es muy apropiado a nuestra presente peregrinación, o a las circunstancias por las que atraviesa la Iglesia de Cristo, el bienestar que se ven en los impíos agobia a los Creyentes, y los inclina a la impaciencia y al deseo de correr con los incrédulos en su desenfreno con apariencia de felicidad. Óigalo: “No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad… Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo… Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder” (v1,7-8,14).

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