Texto: "También dijo otro: Te seguiré, Señor;
pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Jesús le dijo:
Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el
reino de Dios." (Lu.9:61-62).
Esta historia prohíbe toda esperanza de tener a Cristo y el mundo. Este
individuo quiso asegurar sus intereses terrenales antes de seguir a Cristo:
"Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en
mi casa" (v61); esto es, que el se ofreció a si mismo, pero su corazón
estaba en los asuntos de este mundo, o poner en orden los asuntos familiares
antes que servir a Dios.
Las palabras de este hombre dejan entrever melancolía o tristeza, como si el
ser un Creyente fuera un problema o un carga, algo perjudicial. El dijo entre
si, si me hago un Creyente no podré volver jamás a ver mis relacionados, por
eso tengo que despedirme de ellos antes.





