Texto: “No
deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no
sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mateo 7:6).
Estamos llamados a predicar el Evangelio a los pecadores, pero si se predica la
salvación una y otra vez a una persona, y ella no muestra interés alguno,
entonces debes ponerle buen juicio a tu amor por las almas perdidas, y ese
tiempo no lo malgaste, dedícalo a otras almas que sí quieren oír la palabra de
Dios. Un carácter afable y amoroso necesita conocimiento y buen juicio para
evitar que tal virtud degenere en sentimentalismo carnal. En toda obra
espiritual se necesita discernimiento. El amor y el conocimiento sin este
discernimiento pierden su valor. El amor de por sí tiene un gran valor, pero no
puede ser ciego, sino con conocimiento espiritual, y sobre todo con buen
juicio, tal es la idea.






