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Recordemos que estamos describiendo el perfil de un Cristiano como miembro de una Iglesia local de Cristo, cuando decimos local, significamos, localizada en un lugar determinado de la geografía terráquea. Eso es dicho así: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (v42). Una traducción literal, no tanto teológica, sería así: “Y estaban ocupados asiduamente en recibir las enseñanzas de los apóstoles y en la comunión en el partimiento del pan y en las oraciones”. Se describen, pues, tres asuntos: Enseñados en las doctrinas apostólicas, la comunión con sus hermanos en la participación de la Santa cena, y presentes en los servicios de oración. No decimos que si alguien hace estas actividades es un Cristiano, no; lo que decimos es que con estas actividades la Biblia describe lo que hace un miembro de la Iglesia local de Cristo. No decimos que si una fruta pintada de rojo es una cereza, no; lo que decimos es que  la cereza es roja. La idea es que en general, la vida eclesiástica de un hijo de Dios, o de todo el que ha nacido de nuevo se resume así: Son fieles asistentes a los cultos de predicación, Santa Cena y oración de su Congregación.

 

Instruidos en las enseñanzas bíblicas: “Perseveraban en la doctrina de los apóstoles”. Al leer el pasaje uno nota que era un ambiente eclesiástico, o que estas actividades eran desarrolladas, no en los hogares privados de los hermanos, sino en la Iglesia de Jerusalén; puesto en lenguaje presente, que estaban siempre presentes en los servicios de predicación y enseñanzas en la Iglesia. No abandonaron, ni dejaron de ir sin causa a los cultos, sino que siempre estuvieron presentes y perseveraron, o que la perseverancia en la fe y la asistencia a los cultos están divinamente unidas. Enfoquemos el buen ejemplo de David, quien por causa, fuera de su control, tuvo que dejar de asistir a los servicios en el templo, o que por una providencia fue privado de los privilegios de la Casa de Dios, y esto le hacía llorar: “Mi alma anhela y aun desea ardientemente los atrios de Jehová. Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo“(Sal.84:2). Era un hijo de Dios.

 

La palabra perseverar (Gr. Proskartereo), es traducida en otro lugar como asiduo en el ejercicio de una actividad. Un caso: “Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo” (Ro.13:6); continuamente aquí es la misma que allí es traducida como perseverar; la idea es la siguiente. Si alguien fuese hoy a las doce de la noche a pagar sus impuestos, no podrá hacerlo, están durmiendo. El gobierno tiene un horario especial para eso, que si lo hace en ese horario podrás pagar. Del mismo modo la Iglesia local tiene un horario pre establecido para los servicios de enseñanzas, y todo aquel que ha recibido la Palabra de Cristo en su corazón es movido por el Espíritu de Gracia a estar presente en tales servicios. Más aún, que Dios lo ha diseñado como un tiempo donde concede especial audiencia y bendición sobre Su pueblo, óigalo: “Agradó a Dios salvar a los Creyentes por la locura de la predicación” (1Co.1:21). Toda predicación fiel es buena y conveniente, y esta predicación en la Iglesia es mejor y más efectiva, no por la destreza de los predicadores, sino que el Señor lo ha decretado así.

 

La comunión. Leo: “Perseveraban en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan”. Esta palabra comunión (Gr. koinonia) es muy rica en su significado y puede ser aplicada a diferentes situaciones afines, y corresponde más menos a nuestros términos comunidad, comunicación, contribución; de modo que apropiadamente puede ser aplicado a una comunidad de bienes, tal como se describe más adelante: “Y todos los que creían se reunían y tenían todas las cosas en común” (Hech.2:44). Incluye, pues, participación mutua de la misma comida, sea esta comida de índole social o eclesiástica. Al expandir la idea de comunión por lo que revela este pasaje tocante a la Iglesia primitiva, uno infiere que había intimidad entre ellos, o que aprovechan cualquier situación que produjera el estar juntos con los hermanos, y que al convertirse aquellos hombres y mujeres dejaron atrás sus íntimos en el mundo, y en lo adelante sus amigos eran los hermanos en la Iglesia.

Sería un defecto de comunión cristiana que un miembro prefiera tener comunión con los incrédulos en menosprecio de juntarse con los hermanos, tal proceder entraría en contradicción con la guía de fe, pues si alguno es nueva criatura  en Cristo él ha dejado el mundo para ser parte del cuerpo místico del Señor que es Su Iglesia. Hubo comunión de unos con otros, grupo con grupos, familias con familias, pero todas esas ramas tenían un tronco de convergencia u origen: “En el partimiento del pan”. Comunión también abarca el intercambio de limosnas o actos de caridad, o  cualquier acto de benevolencia a los hermanos, nótese: “Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres de entre los santos que están en Jerusalén“(Ro.15:26). Comunión es compartir.

 

La Oración. El quehacer de la Iglesia es dicho así: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. El carácter devocional de todos estos servicios es indicado por esta frase: “Y perseveraban en las oraciones”. Instrucciones, comidas, sociabilidad y comunión sin oraciones deja de ser un acto de devoción a Cristo, o no sería un acto devocional o teológico, sino secular. Así que, las oraciones públicas coronan todos los deberes eclesiásticos, o son lo que pone el sello piadoso. Las oraciones de la Iglesia eran de índole común. Cuando uno dice la comunidad fue censada, la idea es que todos los ciudadanos de esa comunidad fueron censados; entonces cuando dice que la oración pública de la Iglesia cristiana es común, sería que todos los miembros han de estar presente en ese servicio a Cristo. Es un servicio a Cristo. Los dominicanos que emigran a USA gastan el mes trabajando, ahorran dinero y lo envían a su país para ir preparando el regreso a su tierra. De la misma manera un miembro de la Iglesia es instruido por las doctrinas apostólicas, practica comunión con sus hermanos y luego se reúne con ellos para ir enviando a la patria celestial el fruto de su trabajo e ir preparando su viaje al Paraíso.

 

Es necesario, pues, que cada miembro esté presente en los servicios de oración los miércoles, porque eso aligera la carga de sus hermanos. Si la asistencia a estos servicios es escasa, los que vienen son contagiados con desánimo, el orar se les hace más pesado, en cambio si vienen todos los hermanos, hay gozo colectivo y estímulo para servir, o que la carga de oración pública se aligera al repartirse entre más hombros que sostienen el peso espiritual de tal actividad. Nos parece que esto se infiere del pasaje y es confirmado por nuestra experiencia: “Ellos perseveraban unánimes en el templo día tras día, y partiendo el pan casa por casa, participaban de la comida con alegría y con sencillez de corazón,  alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo“(v46-47). No sé como opera esto en el método divino, pero parece cierto que tu presencia en los cultos influye en la salvación de otros: “Y el Señor añadía diariamente a su número los que habían de ser salvos” (v48).

 

 Vimos  la descripción de puesto o perfil para todo miembro de una Iglesia local del Señor Jesucristo.  Un miembro: Es aquel hombre o mujer que recibe a Cristo por fe, y es hecho hijo de Dios. Lo que hace: Practica una vida eclesiástica: Persevera en las doctrinas apostólicas; en la comunión con sus hermanos, y siempre presente en los servicios de oración pública. Aquí hacemos coro con la oración de Lutero: ¡!!Dios nos ayude. Amén.



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