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Un Desenfreno. La Biblia define la sodomía así: “Habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza” (Jud.1:7); enfocamos la expresión “vicios contra naturaleza”. Las palabras en el original dicen “carne extraña”, u otra carne. Su significado es que para el deleite sexual se proveyeron de otra carne diferente a la que el Creador proveyó para eso. Ellos abusaron o utilizaron para el sexo una carne que Dios había diseñado, no para eso, sino para otro uso. Dios nunca mandó que varón y varón, o hembra y hembra hicieran tal cosa. Sólo varón y hembra son una sola carne. Crisóstomo comentando Ro.1:27 dice: “Por ordenanza divina el matrimonio hace de dos una sola carne, ambos sexos en uno, pero la inmundicia sodomita la misma carne la divide en dos”.

 

Las Escrituras mencionan dos veces lo de carne extraña: Sobre la primera dice: “No tendrás cópula con ningún animal, contaminándote con él; ni mujer alguna se pondrá delante de un animal para tener cópula con él. Eso es una abominación… Si alguno tiene cópula con un animal, morirá irremisiblemente. Mataréis también al animal” (Lev.18:23; 20:15); eso es algo de otra carne, y es notable que aun el animal que no puede pecar, en aquel tiempo fue  mandado a matarlo. En esto, Calvino agrega: “El Señor muestra cuán grande aborrecimiento siente por este pecado, que un animal indefenso que no puede pecar ni provocarlo es castigado con la muerte.” La otra es llamada sodomía, cometida con personas de su propio sexo: “Los hombres, dejando las relaciones naturales con la mujer, se encendieron en sus pasiones desordenadas unos con otros, cometiendo actos vergonzosos, hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución que corresponde a su extravío” (Ro.1:27).

 

En lo Actual. Cuando hablamos de este desagradable tema, y traemos estas citas bíblicas e históricas, nuestras mentes se trasladan al pasado y una figura abominable de Sodoma se levanta en la imaginación. Pero no vayamos muy lejos, hoy día se está viendo eso con inusitada frecuencia, no hay un día en que los periódicos no traigan una información relacionada con el avance de la sodomía, no para condenarlo, sino con el fin intencional o no, de mercadeo o que se haga tan común que nos parezca algo natural, una simple inclinación sexual. Al punto que para hacerlo potable le han cambiado el nombre, y ahora se le denomina, “gay.” En años pasados un comentarista de TV en USA fue despedido de una planta televisora, por decir en público que la sodomía era un pecado. Los homosexuales escribieron a la dirección quejándose y el periodista fue despedido. El senado de USA ha estado debatiendo la admisión de homosexuales en las filas del ejército. El primer ministro de Austria ha empezado a cultivar una imagen homosexual con el fin de atraer los votos de los sodomitas en aquel país. En la ciudad de Sto. Dgo hubo un congreso panamericano del derecho de la mujer, y en nuestras calles sodomitas y lesbianas hicieron un desfile para que el mundo sepa que ellos están ahí, y que tienen derechos como si fueran una minoría étnica semejante a los africanos o asiáticos. Si no estamos en los tiempos del fin, un juicio del cielo contra la fornicación y la sodomía no se tarda. Están en todos los estratos de la sociedad, y en los países más desarrollados es peor. Hace unos años que se publicó que en la guardia real inglesa el 20% de los soldados era homosexual.

 

Un Mensaje. La abundancia de este pecado es signo de una gran actividad diabólica sobre la tierra. Una de las obras preferidas del diablo es inducir los hombres a concentrarse en las cosas terrenales y que se olviden de Dios: “Porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Mt.16:23). Y eso será uno de los signos de la aproximación del final de esta tierra. El escritor divino lo revela aun más claro en otro lugar: “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apo.12:12); en particular sería, que la actividad homosexual sobre el planeta se ha de incrementar a medida que se acerca el regreso de nuestro Señor Y Salvador Jesucristo. Este pecado siempre ha existido en el mundo, pero al final será epidémico, o porque no, moralmente pandémico. Si una piedra comienza a rodar cuesta abajo no se detendrá hasta el fondo. Los sodomitas cada día irán de mal en peor.

 

Así que, nuestro Salvador revela a Su pueblo las características prevalecientes en la época previa al fin del mundo o al Regreso glorioso del Hijo de Dios. En parte nos dice que habrá una gran semejanza entre los tiempos que vivió Lot y el tiempo final. Decimos en parte, pues los tiempos de Noé aportan información adicional al cuadro escatológico pertinente. Siendo así, no debe ser difícil determinar la aproximación del juicio final al ver  que esas semejanzas estén ocurriendo. Más aun, que las causas que trajeron juicio divino sobre la tierra fue tal inmoralidad. De donde se infiere que el reloj que marca el castigo del cielo sobre los moradores de la tierra no es cronológico, sino moral. La inmoralidad de los hombres atraerá ruina y destrucción, de modo que el año 2020 o cualquier otro como fecha, significa poco con relación al fin del mundo, no es el paso del sol sobre el planeta o la cuenta de los días lo que mueve la justicia del Creador sobre sus criaturas racionales, sino la manera como ellas viven.

 

En los días de Lot hubo un desenfreno moral en los hombres, para que en la venida de Cristo se combinaran ambos cuadros de maldad: “Como fue en los días de Noé, así será en los días del Hijo del Hombre… Asimismo como sucedió en los días de Lot… Más el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y los destruyo a todos” (Lc.17:26, 28-29); serán tiempos moralmente intolerables. En breve: Que la actividad sodomita o el orgullo gay, como se le ha denominado, traen un claro mensaje: El regreso glorioso de nuestro Señor y Salvador Jesucristo está cerca. Mucho más cerca de cuando creímos. Pero tristemente, para ellos es una Venida de Juicio por su pecado no arrepentido.  Son dignos de compasión.

 

Conclusión. Aun para ellos no todo es un mal reporte, la Biblia trae una buena y salvífica noticia para los gays. El Señor Jesús lo promete: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres” (Mt.12:31). Y Pablo testifica haber visto homosexuales trasformados por la Gracia: “¿No sabéis que los afeminados, ni los que se echan con varones, heredarán el reino de Dios”? (v9-10). Y a seguidas agrega de muchos perdonados: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1Co 6:9-11). Repito, pues, la hermosura de esta divina promesa: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres.”

 

Nuestro Cristo se deleita en salvar al impío que cree. Amén. 

 



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