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Parte 1: A Quien Buscamos


 

            Como se dijo anteriormente, el propósito de esta sección es considerar verdades básicas acerca de la persona y la obra de Cristo, lo que hará mas fácil encontrarlo a través del Antiguo Testamento.

 

 

1. Jesús El Mesías

 

 

            Según registra el Apóstol Pedro, los profetas del Antiguo Testamento, independientemente del desconocimiento de ciertos detalles, conocían la promesa del Mesías, aquel que traería salvación al pueblo de Dios. [1]

 

 

            El autor resalta en este punto la importancia de los nombres en la Biblia, ya que estos señalan algo acerca de la naturaleza y el carácter de la persona nombrada. Por tanto, su punto principal en este capítulo es analizar el titulo “Cristo” y su conexión con Jesús. 

 

 

1.1. Definición

 

            La palabra “Cristo” no es un nombre propio, sino un título griego que corresponde al hebreo “Mesías. [2] Este sustantivo está basado en un verbo que significa “aplicar aceite u otra materia grasa de manera superficial sobre”. El liquido que mas comúnmente se utilizaba era el aceite de oliva, y los objetos ungidos eran tanto cosas como personas.

 

 

En el caso particular de las personas, reyes, sacerdotes y profetas [3] eran ungidos con aceite como un símbolo que señalaba que habían sido escogidos por Dios y apartados para llevar a cabo una tarea especial y específica. El aceite era un símbolo ceremonial para referirse al Espíritu Santo viniendo sobre la persona para capacitarle para su oficio y misión.     

 

 

1.2 Implicaciones

 

 

A pesar de que el término se usa en el Antiguo Testamento de manera genérica, la realidad es que también se utiliza para referirse a la persona y la obra del último e ideal Mesías, el cual sería: (1) Un instrumento escogido, (2) un instrumento autorizado y (3) un instrumento capacitado o dotado por el Espíritu de Dios para llevar a cabo una tarea especial: la salvación del pueblo de Dios de la cautividad para llevarlos a casa. [4]

 

 

1.3 Aplicación del concepto a Jesús

 

 

            Hay evidencia Bíblica de que Jesús es el Cristo:

 

 

1. Escritores del Nuevo Testamento aplican pasajes del Antiguo Testamento que hablan sobre el último e ideal Mesías aplicados a Jesús. Ejemplo de esto es como Pedro en Hechos 4:25-26 utiliza el Salmo 2, el cual nos habla del “Mesías”, el Rey de Sion, a quien Dios Padre entrega todas las naciones como herencia y lo aplica a Jesús.

 

 

2. Jesús es el profeta supremo que nos da a conocer al Padre (Heb. 1:1-3; Jn. 7:16; 10:30; 1:18), el Sumo Sacerdote por excelencia que nos reconcilia con Dios por Su muerte e intercesión (Heb. 5:1-4; 9:14, 28) y el Rey Supremo que gobierna sobre todas las cosas, pero de manera especial, que pastorea el pueblo de Dios (Ef. 1:21-22; Fil. 2:10-11; Col. 1:16-18).

 



[1] 1 Pedro 1:10-11

[2] Juan 1:41; 4:25

[3] 1 Reyes 1:34; Éxodo 28:41; 1 Reyes 19:16

[4] Creo que Isaías 45:1, pasaje que utiliza por primera vez el término “Mesías” en el Antiguo Testamento, arroja mucha luz sobre la misión del último Mesías. Se aplica a Ciro, a quien Dios encomendó la misión específica de salvar a Israel de manos de sus enemigos (44:28; 45:13).

 



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