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Se dice que es una apostasía religiosa por el carácter de las personas a quienes el apóstol Pablo escribe, personas que profesaban y estaban comprometidas con el cristianismo, entonces es de carácter religioso no civil, o no relacionada con reinos o diez reinos que habrían de surgir en Europa. En otro lugar esto es visto con mayor claridad: “El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe” (1Tim.4:1); siempre ha habido y lo habrá, quienes se apartan de la fe que en Cristo que habían profesado, pero si nos fijamos en le lenguaje aquí es notorio que se trata de un movimiento organizado con su peculiar cuerpo de doctrina.

Surge una pregunta: ¿Qué caracteriza esta apostasía general? Su característica es doble: Socavar la autoridad de Cristo y destruir los intereses de Su reino en la tierra.

 

Socavar la autoridad de Cristo. Se trata de una religión que mantendrá una apariencia visible de profesar sumisión a Cristo, pero al mismo tiempo son gobernados por el espíritu del mundo, ellos promueven la hipocresía y así engañan a los incautos: “Todo espíritu que no confiesa a Jesús no procede de Dios. Este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que había de venir y que ahora ya está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso, lo que hablan es del mundo, y el mundo los oye” (1Jn.4:3,5); ellos declaran a Cristo como su Señor y Salvador, pero no lo confiesan. Se declara con la boca, pero se confiesa con el corazón, por eso se ha dicho que es una religión cristiana de apariencia.

 

Destruir los intereses de Su reino. Donde quiera que haya una degeneración de la sencillez y pureza del Evangelio, los intereses de Cristo y su reino son destruidos: “Me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, de alguna manera vuestros pensamientos se hayan extraviado de la sencillez y la pureza que debéis a Cristo” (2Co.11:3); para mantener fuera de la congregación la mala influencia de las doctrinas del anti Cristo, necesitamos ser cuidadosos y estar lo más cerca posible de las enseñanzas, adoración y disciplina de las primeras iglesias cristianas y tal como vemos en el NT. El cristianismo apostólico es lo único que preserva los intereses de Cristo.

 

El reino de Cristo es un gobierno de luz, vida y amor. Luz es contraria a la ignorancia y el error; vida es opuesto a rituales de ceremonias vacías, y el amor a inmisericordia, malicia. En aquel sistema religioso en lugar de amor a Dios y a las almas prevalece la ambición personal. Los ministros en un movimiento como eso, en lugar de preparar los hombres para el cielo, sólo predican asuntos terrenales, y se oponen a la verdadera piedad.



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