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Salomón en los Proverbios observó la creación y la conducta humana como ningún otro, ya que fue inspirado por el Espíritu de Dios. El Señor se los dio, y él lo dio a nosotros. Un caso: “Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad. (Pro.26:11). Se nota como observó la naturaleza de estos animales, y lo aplicó al mejor razonamiento humano. Son únicos, escritos para darnos sabiduría, si los hacemos. Una de las razones que los hace muy recomendados es su perspicuidad, o brevedad con buen sentido.

 

Explicaciones claras. Se explican con claridad, transparencia, o que traen mucha enseñanza en pocas palabras. Pudiéramos decir que son enseñanzas puntuales, o focalizadas, no son difíciles de entender, breves y comprensibles. Son verdades familiares, o de la vida diaria, pero a su vez vestidas con una majestad de profundidad, retan nuestro pensar. Son como los dólares o las tarjetas de crédito, que un simple papel se hace muy atractivo porque resume mucho valor. Si fuesen enigmáticos o misteriosos, su brevedad lo harían más difíciles de aceptar, ya que en lugar de iluminar con rapidez, oscurecerían. Pero no, son como las cosas hermosas, que uno se enamora a primera vista, y fáciles de memorizar.

 

Hay proverbios profanos que sólo se quedan en las regiones que lo usan, no salen de ahí, y aunque sean muy usados entre esa gente, fuera de ahí son feos, y detestables. Uno profano: Vive como un hombre honesto, y morirás como un pobre. Otro irracional: cada hombre viva para sí mismo, y Dios sea para todos nosotros. Ateo: Patria o muerte, venceremos. Otro humanista: Vivimos para el bien del hombre. Otro Hereje: No desvistas en santo, para vestir otro. Otro diabólico: Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Esos y muchos más son como si uno estuviese en una tienda de perfumes y saliera de allí sin haber olido nada agradable.

 

Pero el Espíritu de sabiduría divina tiene otra manera muy distinta para elaborar sus proverbios: “Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, Para conocer razones prudentes, Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, juicio y equidad; Para dar sagacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo, Para entender proverbio y declaración, Palabras de sabios, y sus dichos profundos” (Pro.1:1-6).

 

Estos son los proverbios de la Gracia, los otros son adagios de la carne o de mera especulación.  



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