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Las Escrituras nos enseñan que Dios ha hablado. Según la Escritura, verdades concernientes a nuestra salvación estaban en la mente de Dios y El las ha querido revelar para nuestro conocimiento y salvación, pues de otro modo, el ser humano no hubiese podido conocerlas. 

 

Dios primero revela esta verdad acerca de Sí mismo y de Su gran salvación para aquellos que le aman (revelación). Pero esta verdad es dada a través de santos hombres, los cuales fueron guardados por el Espíritu, para que la verdad revelada fuera plasmada sin error (inspiración). Una vez dada y plasmada de manera inscripturada, debe ser reconocida y recogida por el pueblo de Dios para que su fe no esté fundada en sabiduría humana, sino en la revelación inspirada de Dios (canonicidad). Una vez reconocida y recogida, es necesario que esa revelación inscripturada sea preservada, para que así el mensaje pueda ser transmitido con fidelidad (preservación); pero de nada sirve preservar la revelación inscripturada en idiomas desconocidos para la gran mayoría de los seres humanos, por tanto, es necesario que estas verdades sean traducidas para que la gran salvación de Dios sea conocida (traducción). Una vez traducida, aquel que la tiene en mano debe interpretarla conla ayuda del Espíritu Santo para poder aplicarla. 

 

Permítanme presentarles toda la información dada en un diagrama basado en 1 Corintios 2, con un breve comentario en cada paso:



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